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Contratiempo
INRI
BETANCOURT
Jotamario Arbeláez
Como en la canción de
Gallinazo,
Ingrid, te robaran el bluyín.
Contemplamos con los brazos
cruzados
a estos dejados de la mano de Dios.
La fotografía
de Ingrid Betancourt, que el secretariado de las FARC –a través
de nuestras redes de inteligencia- tuvo a bien poner a los ojos del mundo
como prueba de supervivencia luego de cinco años de oprobioso cautiverio,
es la viva imagen de Colombia víctima del flagelo en la humanidad
de 3000 ciudadanos, hombres y mujeres, civiles y militares, adultos, jóvenes,
adolescentes y niños. Es el retrato del desamparo, la huella del
sufrimiento, la nota de burla y afrenta –como el diccionario define
INRI- de una guerrilla a un pueblo flagelado y crucificado. Por las dos
caras de la cruz, si se quiere, porque si por una están los reos
del secuestro criminal insurgente, por la otra están las miles
de víctimas de las motosierras paramilitares.
Los secuestrados padecen su infierno en vida. ¿Será vida
esa vecindad de la muerte? Es la muerte sin el descanso, con toda la carga
de sufrimientos: la ausencia, el despojamiento, el cautiverio, la indefensión,
la humillación, el sobresalto, la selva inhóspita, el hambre,
el calor, el frío, el miedo, las alimañas, el dolor físico,
la enfermedad, la desesperación, el delirio. Culpable la guerrilla
por capturarlos y retenerlos. Pero también los gobiernos de los
últimos 10 años por no haberlos liberado, por negociación
o por fuerza, como es su deber constitucional. Y también sus 40
millones de compatriotas que contemplamos con los brazos cruzados a estos
dejados de la mano de Dios. Sin hacer nada sensible por ellos, como es
nuestra moral obligación solidaria.
Deberíamos hacer una inmovilización colectiva, hasta que
nos regresen a quienes han pagado inocentemente por los males de la patria.
Para empezar, la noche de las velitas, el 7 de diciembre, encendámoslas
en los andenes, en silencio e inmóviles, hasta que el organismo
resista. Que será poco en comparación con lo que ellos han
resistido. Y qué la foto ampliada de Ingrid, que es un INRI para
Colombia, penda de los muros de nuestras mil alcaldías.
Ingrid, cuando hablo de ti, hablo de todos los secuestrados, que padecen
por igual tu infortunio. Desde que vi la prueba de tu martirio en tu foto
(1) y en tu carta, no hay paz en mi corazón ni sequedad en mis
ojos. Pocas personas en el mundo están sufriendo como ustedes en
esta hora. Comprendo la inmensidad de su angustia, producto de la extrema
crueldad de los secuestradores. Y de la indolencia de sus conciudadanos
que la permite. Detalles aparentemente menores me fueron dolorosas punzadas:
que para bañarte en los charcos con sólo varones, por dignidad
o pudor tengas que hacerlo prácticamente vestida; que como en la
canción de Gallinazo te robaran el bluyín; que te de diarrea
cada vez que tienen que salir corriendo; que no te alleguen el diccionario
enciclopédico que les suplicas; que ya no tengas ganas de comer
ni de nada, cosa que se nota, chiquilla, y que cada día te quede
menos de ti misma. Desconéctate del suero de cianuro que te gotea
entre las venas. Mantén la esperanza porque te quiero viva. Y dale
mis recuerdos al puñado de olvidados que te acompaña.
(1) Reconozcámoslo: el fotógrafo de las FARC, ¡de
concurso!
jmarioster@gmail.com
QUERIDO LUIS
NOE: DE LAS DOS FRASES INICIALES PARA DESTACAR, ESCOGE LA QUE MEJOR TE
PAREZCA. Y SI PREFIERES SE PUEDE ELIMINAR LA NOTA (1). UN ABRAZO. JM
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