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Dirigida
por: Ricardo León Peña Villa y Manuel Tiberio Bermúdez |
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textos que se leen en este sitio web, son responsabilidad de cada autor.
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| LOS
HOMOSEXUALES Y LA FAMILIA
Por Néstor Lacorén – New York Creo en mi lucha y soy consecuente con mis principios y mis creencias, muchos me dirán “equivocado” y seguramente lo estoy; (nadie es perfecto) soy un tipo diferente pero nunca indiferente, y que siempre pone el pellejo para demostrar sus verdades. Hoy por hoy tratando el tema de los homosexuales aqui en este país, seguramente seré atacado y criticado. Este es un tema de “distintas” realidades un tema de “cultura estética”, un tema que no pertenece a los marcianos; un tema que hoy “toco” más que nada pensando en los niños, que son el futuro del mundo. La furia que siempre origina esta discusión es más importante que el mismo conflicto, y nunca el análisis del “tema” está dentro del cálculo lógico de las probabilidades. El tema es muy humano y por lo tanto muy imperfecto. Este sistema en el que nos toca vivir y soportar con sus exigencias y obligaciones basado en la “estupidez generalizada” origina todos estos “conflictos sociales” muy cosméticos y con poco sentido humano. El matrimonio entre personas del mismo sexo es la última “edición” de esta estupidez oficializada, en dónde un simple espermatozoide ha pasado a ser un “ente” negociable. Los grupos “gay” en todo el mundo, se han organizado y universalizado en grupos, de tal modo que están continuamente nutriéndose entre si por el estilo de vida que han elegido, y por el estilo de vida que rechazan. Paradójicamente esta actitud los coloca como en una especie de “exilio voluntario” a nivel social, y este exilio abre una distancia entre ellos y la gente, distancia que dificulta a su grupo entender la proporción del impacto que su comportamiento causa en ciertos nucleos familiares de nuestra sociedad. Yo creo que sin “omnipotencias” ni humillaciones, es preciso “lavarse los ojos” para ayudar a que esta realidad cambie. Y para que ello ocurra deberían (ante todo) empezar a verla!!! Mi
dilecto abuelo siempre destacaba la fecundidad de la familia y su ideal
de alcanzar un alto nivel de vida, pero sin ponerse al servicio de las
cosas. También hablaba siempre de continuidad y tradición.
O sea tener hijos, criarlos y educarlos para que sean útiles a
la sociedad. Por eso no comparto la actitud de las parejas de homosexuales
que se “auto-denominan” padres de un niño inseminado
artificialmente por un espermatozoide donado o comprado de clínicas
o individuos que se atribuyen privilegios “divinos” y se golpean
el pecho rasgando sus vestiduras exigiendo la comprensión y la
admiración de nuestra sociedad. Mi abuelo les preguntaria: el “ingrediente
amor” para procrear a un ser humano Esto no es solamente un problema de estilo de vida o interpretación. Es también de medios. La cultura “gay” emplea todos los medios a su alcance, y no se concede el lujo de desperdiciar ningún vehículo ni oportunidad de expresión. Buscando también ganar los beneficios que el sistema garantiza a las familias tradicionales. La tarea es enorme y ardiente el desafío. “Sacralizan” su estilo de vida usando la radio, el cine, la televisión y la canción popular. Aunque para muchos de ellos la institución familiar sea solo una “institución congelada” de la cultura burguesa…un “cuento” de ficción!!! Sostener
que el concepto de familia va a cambiar en un futuro muy cercano, de por
sí, en realidad, sería un acto de locura o de pedantería
para los que lo quieren cambiar!!! La conciencia de nuestras limitaciones
es en definitiva una conciencia de nuestra realidad. Las fisuras abiertas en la sociedad por estos grupos “gay” tratando de imponer su idea “de familia” sobre el derecho de los demás, causa una daño irreparable en estos niños de “probeta”, expuestos a vivir condenados por la sociedad, sin nunca llegar a entender porque son blanco de esa furia o un objeto de fetichismo. Quién es el culpable de este “crimen” a la inocencia?? Los padres “prefabricados”, “padres de espermatozoide comprado”, con su filosofía “del somos así y así somos”; lo que no ayuda a estos pobres niños ni siquiera a dormir tranquilos, y que les quita el sueño? O la sociedad homofóbica en general, que acusa a los “gay” de ser el “detonante” de la desintegración familiar? Como ocurre con los peces cuando sube la marea, la sociedad y su concepto de familia eventualmente harán un “aparte”. Al otro lado quedará el “movimiento gay” y sus promesas de “familias prohíbidas”. Seguramente los dos grupos a su modo, eligirán “la dignidad” y tratar de imponer su voluntad sobre los otros, ganar a toda costa; sin darse cuenta que una derrota, cierra unas puertas pero también abre otras. Yo amplío el campo de mi mirada y nuevamente pregunto: quién salva a los niños??
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