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El acento
El acento puede ser prosódico o tónico (relieve que en la pronunciación
se da a una sílaba de la palabra, distinguiéndola de las demás por una
mayor intensidad o por un tono más alto); o diacrítico, gráfico, gramatical
u ortográfico (tilde, signo o rayita oblicua) que se escribe o se marca
para representar esa tonalidad.
En castellano, para marcar el acento diacrítico (tilde) sólo se usa
el agudo: de derecha a izquierda (´); en otras lenguas se emplean el
grave: de izquierda a derecha (`), y el circunflejo: uno agudo y otro
grave unidos por arriba (´`).
Se les marca tilde a:
* Las palabras agudas u oxítonas (con acento prosódico en la última
sílaba), terminadas en vocal, en ene (n) o en ese (s): Papá, canción,
Jesús.
* Las palabras graves, llanas o paroxítonas (con acento prosódico
en la penúltima sílaba), terminadas en consonante distinta a ene o ese:
López, pénsum, revólver,
* Las palabras esdrújulas o proparoxítonas (con acento en la
penúltima sílaba): pájaro.
* Las palabras sobreesdrújulas (con acento en la antepenúltima
sílaba: devuélvemelo.
Se les marca tilde a los dos elementos de las palabras compuesta por
guiones, en las que el guión puede ser reemplazado por las conjunciones
copulativas e o y: crítico-histórico, económico-político
(crítico e histórico o histórico y crítico, económico y político).
Los latinismos se acentúan según las reglas generales del español: currículum,
in púribus.
Súper, un caso sui géneris
El Diccionario de la Real Academia Española incorporó, en su vigésima
segunda edición, 2001, el término súper (palabra grave, con tilde)
como adjetivo para la gasolina de octanaje superior al considerado normal:
¿Tiene gasolina súper?; y como sustantivo coloquial para referirse
al supermercado: ¡Nos vemos en el súper!
En cambio super (palabra aguda, sin tilde
y pegada al adjetivo o al sustantivo) siempre ha sido un prefijo con
el significado de encima de: superestructura, Superintendencia, superjunta;
puede significar, también, preeminencia o excelencia: superauto,
superhombre, superintendente, supernorma; en grado sumo: superfino,
superjoven, supertrabajador; o exceso: superdotado,
superhonrado, superproducción.
En el lenguaje hablado, el prefijo super,
más que error –por exceso en su uso– es un vicio esnobista. Se les escucha
con mucha frecuencia a las presentadoras de la radio y de la televisión:
¡superbacán!, ¡superbacano!, ¡superbello!, ¡superbonita!, ¡superchévere!, ¡superdivino!, ¡superelegante!,
¡superhermosa!, ¡superlinda!,
“¡supermegaplay!”, ¡superrico!;
y, ¡peor aún!, en los periódicos y revistas se ven escritos con mucha
frecuencia: “¡súper bonita!”, “¡súper divino!”, “¡súper elegante!”,
“¡súper linda!”; y, hasta: “¡súperbonita!”
“¡súperdivino!”, “¡súperelegante!”, “¡súperlinda”.
Tilde condicional:
No se les marca tilde a aquel, aquella, aquellas, aquellos, esa, esas,
ese, esos, esta, estas, este y estos, en su función de adjetivos demostrativos,
antepuestos a un nombre y, en cuyo caso, se pueden sustituir por los
artículos el, la, los o las. Tampoco se acentúan cuando, en la oración,
van seguidos de los pronombres relativo que o quien: ese que viene
allá, fue este quien lo dijo. Pero, sí se les marca el acento
diacrítico o tilde cuando son pronombres demostrativos y no pueden ser
reemplazados por los referidos artículos: es aquél, dáselo a ése,
que vaya éste, ésos vienen por docenas, éste vino de lejos, éstos resultan
muy buenos.,
También van sin tilde Este, y al o del este de..., cuando
son sustantivos y significan Oriente y al oriente de...; y sólo se les
marca tilde cuando se convierten en pronombres demostrativos de nombres
tácitos, o no se puedan sustituir por los artículos el, la, los y las.
Del mismo modo, no se les marca tilde a los monosílabos: bien, da, di,
dio, Dios, don, fe, fin, fue, fui, gran, gris, pie, pon, pues, sin,
son, ti, tras, ve, ven, ver y vio, entre otros. En cambio, al emplearse
éstos para formar polisílabos se les marca el acento diacrítico: también,
perdí, perdió, adiós, perdón, Santafé (no,
a Santa Fe; ni a santa fe), sinfín, puntapié, traspié, nipón, después,
gasón, detrás, vaivén, revólver, desvío y sirvió.
Aun, cuando se puede reemplazar por inclusive o incluso, no lleva acento
diacrítico: todos, aun los periodistas, nos debemos comprometer con
la paz. Aún, siempre que se pueda sustituir por todavía, se acentúa:
aún no he comprendido.
Si el monosílabo contiene un diptongo se puede acentuar o ponerle tilde
cuando el hablante pronuncie con claridad el hiato: guion
o guión. (Esta salvedad deja el sustantivo con la opción de ser
monosílabo, guion; o bisílabo,
guión).
Algunos monosílabos cambian de significado al ponerles tilde.
Homófonos (De igual pronunciación, pero con difiere significado):
De: Nombre de la letra d./ Preposición.
Dé: Del verbo dar.
El: Artículo definido. Forma del singular en masculino. femenino y neutro.
Él: Pronombre personal para 3.ª persona
, singular, masculino.
Mas: Conjunción adversativa. Pero./
Sino.
Más: Adverbio comparativo y de cantidad.
Mi: Tercera nota de la escala musical./
Adjetivo posesivo, apócope de mío. Se usa antes de sustantivo./
Tratamiento de respeto que, en algunos ejércitos, se utiliza antepuesto
al grado correspondiente al dirigirse a un superior: mi general./
Duodécima letra del alfabeto griego.
Mí: Pronombre posesivo para 1.ª persona,
singular, masculino o femenino. Cuando la preposición es con, se dice
conmigo (no, con mí).
Se: Pronombre personal, dativo y acusativo de 3.ª
persona, singular o plural y masculino o femenino: se cae, se
caen. No admite preposición, y si se pospone al verbo es enclítico:
cáese, cáense.
Se usa, también con el acusativo lo, la, los y las, 3.ª
persona del singular: se lo dio, dióselo;
se la dio, diósela; se los dio, dióselos;
y se las dio, dióselas. (En las formas
polisílabas, la primera sílaba dio lleva tilde; no porque recaiga
sobre la conjugación del verbo, sino porque al unirse al acusativo forma
una palabra esdrújula, y todas las esdrújulas llevan tilde).
Sé: Del verbo saber, para 1.ª persona
del singular./ Del verbo ser, para 3.ª persona del singular.
Si: Conjunción condicional y terminante.
Sí: Adverbio afirmativo: sí votaré. Pronombre personal
reflexivo para 3.ª persona. Cuando la preposición
es con, se dice consigo (no, con sí).
Te: Nombre de la letra te./ Pronombre
personal, dativo o acusativo de 2.ª persona singular en masculino y
femenino: te persiguen. No admite preposición, y si se pospone
al verbo es enclítico: persíguente.
Té: Arbusto del extremo oriente./
Hoja de este arbusto./ Infusión de las hojas de este arbusto./ Reunión
de personas que se celebra por la tarde, y durante la cual se sirve
un refrigerio del que forma parte el té.
Tu: Adjetivo posesivo, apócope de tuyo. Se usa antes de sustantivo.
Tú: Pronombre personal, nominativo y vocativo de 2.ª
persona singular en masculino y femenino.
Otros homófonos, que se diferencian con tilde:
Como: Del verbo comer, para 1.ª persona
del singular: yo como./ Adverbio de modo: hazlo como
quieras.
Cómo: Interjección: ¿cómo así?
Rio: Tiempo pasado del verbo
reír, para 3.ª persona del singular: se
rio.
Río: Tiempo presente del verbo reír, para 1.ª
persona del singular: me río./ Corriente de agua continua y más
o menos caudalosa que va a desembocar en otra, en un lago o en el mar:
el río Missippi nace en Minnesota./ Gran
abundancia de una cosa líquida; y, por extensión, de cualquier otra:
ríos de tinta./ Afluencia de personas: un río de manifestantes.
Solo: Adjetivo calificativo o sustantivo masculino, ambos en
singular. Único en su especie./ Que está sin
otra cosa o que se mira separado de ella.
Se refiere a soledad (sin compañía), y no llevaba tilde: me siento
muy solo.
Sólo: Adverbio de modo.
Se puede sustituir por solamente (únicamente), y –de preferencia– lleva
tilde: sólo tengo este libro. Este adverbio, sólo, aunque
se acentuaba para establecer la diferencia con el adjetivo, la Real
Academia Española, desde la vigésima segunda edición de su diccionario
lo registra como opcional, admitiendo la omisión de la tilde; pero,
se debe marcar en las frases que se presten a confusión: Sólo estaba
yo solo.
Sin embargo, no se le puede marcar al sustantivo masculino, solo,
cuando se refiere a la danza que se ejecuta sin pareja, al juego
de naipes, o a la composición musical o parte de ella que canta o toca
una persona: hice un solo de baile, jugué un solo de naipes y toqué
un solo de violín.
Nunca se les marca tilde:
Aquello, eso y esto (neutros y singulares que, no tienen homófonas),
nunca llevan tilde; porque sólo tienen la función de pronombres y, en
ningún caso, la de adjetivos. No se puede decir ni escribir aquello,
eso y esto delante de un nombre: aquello árbol, eso libro ni esto
periódico.
No
se le marca tilde al primer elemento de las palabras compuestas: decimosexto,
vigesimoséptimo, estereofónico, rioplatense.
Las palabras con ui, no llevan tilde: derruido,
destruido, fluido, incluido, construir, huir, sustituir y similares.
Tampoco llevan tilde los caracteres que representan la preposición a,
la conjunción copulativa e y a la conjunción disyuntiva u.
Para mayor claridad, era tradición ortográfica escribir la o con tilde
cuando se ponía entre números, para distinguirla del cero: 3 ó 4, 10
ó 12. La escritura mecanográfica hizo cada vez menos necesaria esta
norma, pues la letra o y el cero (0) son gráficamente muy diferentes.
No obstante, en estos casos y para evitar posibles confusiones, es opcional
seguir tildando la o; pero, no se debe tildar si va entre un número
y una palabra: Había 5 o más; y, mucho menos, cuando va entre dos palabras:
¿Té o café?
Palabras graves sin tilde:
Existe la tendencia de ponerles tilde a todas las palabras graves
o llanas terminadas en la sílaba en. Quizás el error se presente
al recordar sus plurales que –por ser palabras esdrújulos– sí la llevan.
Se debe escribir: Abdomen, aborigen, cacumen,
cardumen, Carmen, certamen, cerumen, chirumen, crimen, dictamen,
dolmen, examen, foramen, germen, gravamen, himen, imagen, joven, liquen,
lumpen, margen, numen, orden, origen, pelamen,
polen, resumen, semen, vejamen, velamen, virgen, volumen.
Sus plurales sí llevan tilde: Abdómenes, aborígenes, cacúmenes,
etc, etc.; pero lumen tiene plural invariable:
el lumen, los lumen.
Sucede lo mismo con canon, colon, eslalon, eslogan, esmoquin
y mitin, a las que sólo se les marca tilde en plural.
No es común el uso de los plurales de abdomen, cardumen,
pelamen, polen, semen y velamen, porque –por sí solos– significan conjunto
de. Es más apropiado decir: tienen diferentes pelamen,
quedan muchas muestras de semen, etc.
La tilde y el plural de sustantivos y adjetivos:
a) Todos los que terminan en vocal no acentuada o en é acentuada
añaden ese (s): dama/damas. niño/niños;
café/cafés, canapé/canapés, mapalé/mapalés.
b) Los que terminan en vocal acentuada –que no sea é– conservan
el acento prosódico en su posición del singular, se les añade es
y se les pone la tilde donde corresponda según las reglas generales:
rajá/rajaes; alelí/alelíes, baladí/baladíes, colibrí/colibríes, esquí/esquíes
(que también puede ser esquís), maravedí/maravedíes (maravedís,
o maravedises), iraquí/iraquíes,
israelí/israelíes; dominó/dominoes,
rondó/rondoes; gurú/gurúes,
haykú/haykúes, hindú/hindúes,
menú/menúes, tabú/tabúes, tisú/tisúes, vudú/vudúes.
Así mismo, se les agrega es a las que terminan en consonante:
ataúd/ataúdes, canción/canciones, cráter/cráteres, francés/franceses,
lápiz/lápices. Se exceptúan: mamá, papá, sofá; chacó, chapó, landó; champú; cuyo
plural se forma sólo con ese (s): mamás, papás, sofás; chacós, chapós, landós; champús.
c). Los terminados en ese, lunes,
crisis, tesis, no se modifican en plural; pero marqués tiene plural
invariable: el marqués, los marqués.
Los adverbios terminados en mente conservan el acento diacrítico del
adjetivo que los forman: difícilmente, estúpidamente, únicamente.
Las formas verbales, con pronombres enclíticos, se consideran unidades
y se acentúan o se les marca tilde según las reglas generales.
Transposición de la tilde:
Carácter, al hacer su plural cambia la ubicación de la tilde:
caracteres, para seguir siendo palabra llana. Del mismo modo
régimen se vuelve regímenes, para seguir siendo esdrújula.
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