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Dirigida
por: Ricardo León Peña Villa y Manuel Tiberio Bermúdez |
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| ARMA
DE DOBLE FILO
Por: Renandarío Arango Acaballado
sobre un montón de ideas buscaba traicionar sus recuerdos. Las ideas las copiaba de cualesquier parte, ya fueran impresas o sacadas del internet, rebuscadas, recontadas o tomadas de otros. No desistía en presentar una imagen de persona inteligente, activa, dueña de ese caudal de imaginación que le permitía insospechadamente ser visto como alguien de prestancia, o de alguna relativa importancia, con viejos láudos de poca monta y origen raro. Minimizaba con desprecio las labores manuales, de las de donde los otros pergeñaban un sustento, pero no escatimaba excusas para ser un copartícipe constante de sus jolgorios, en donde su único aporte se limitaba a su presencia. Hacía con su silencio, una mofa disimulada de aquellos a quienes bien o mal calculaban sus irrisorios presupuestos, durante los ágapes improvisados; para él de alguna forma, sólo le bastaba medio tentarles por el lado de la solidaridad con el artista, para encajar así, muy buenamente dentro de la generosa cuota voluntaria de los demás, de la cual se lucraba descarada, voluminosa y maliciosamente, esquilmando siempre para sí la mejor parte. Acudía con calidez ferviente donde se escanciaran licores, se formaran conciliábulos o se establecieran reuniones; para el caso, mantenía al día y muy presente, todas y cada una de las celebraciones, las conmemoraciones, ceremonias, homenajes, cocteles e inauguraciones de turno. Infaltable
en los bailes o fiestas de los conocidos, o de los conocidos de los conocidos,
en donde el nunca era desconocido, aunque no fuera bienvenido. |
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