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Dirigida
por: Ricardo León Peña Villa y Manuel Tiberio Bermúdez |
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ANIVERSARIO DE PERÓN
Alfredo Carlino: poeta, periodista y militante.
Cuando llegó, el país carecía de objetivos, no tenía, como se dice vulgarmente, norte. La neo-colonización establecida por el imperialismo inglés, había socavado los cimientos de la Argentinidad. Íbamos de humillación en humillación: Las Malvinas, el pacto Roca-Ruciman, la Chade, los negociados del Palomar, una política internacional al servicio del imperialismo inglés, etc. Perón con su genio estratégico cambió en poco tiempo esa realidad, la fue transformando, tocando poderosos intereses. Única forma de revertir lo decadente. La desocupación taladraba las esperanzas. La Argentina estaba sumida en el hambre. Éramos trece millones de habitantes. Cerca del 70% de la población no tenía trabajo, ni derechos. Los que trabajaban, mal pagos, en las pocas fábricas, lo hacían en jornadas agotadoras de doce horas. La mayoría trabajaba una semana por mes. Eran suspendidos por falta de consumo. No circulaba el dinero y no se podían cubrir las necesidades básicas. Los patrones tenían la insolencia del maltrato diario. Sabían que detrás de cada empleado, había una cantidad ilimitada de postulantes. El hambre hacía tambalear la dignidad. Aunque siempre hubo luchadores. Los había de todos los signos. Los más entusiastas provenían de la izquierda y como eran internacionalistas, carecían del sentido nacional.
Perón, a través del Departamento de Trabajo, una insignificante oficina, que él transformará luego en Secretaria y Ministerio, hizo cumplir las leyes de protección del trabajo, que eran pocas. Creando, con el tiempo, muchísimas más. Lo de los socialistas es un mito, eran cinco leyes. Perón las hizo cumplir, Palacios no. En mi adolescencia trabajé en un diario inglés, The Standart , eso me hizo nacionalista, antiimperialista y revolucionario. Banderas que sigo enarbolando. Tuve de maestros a José Luis Torres, Raúl Scalabrini Ortiz, Arturo Jauretche, Leopoldo Marechal y por supuesto a Perón y Evita. Otros grandes hombres influyeron sobre mí, uno se forma en una matriz social y no individualmente. Mis padres también incidieron. La conducción, clave en un proyecto político de liberación, la aprendí de Perón. Quien ha llenado mi vida hasta hoy. Perón vive después de su muerte, porque ha dejado una doctrina que implica: una teoría, una filosofía, una ideología y una práctica. Esta tan vivo que cuando cometieron el disparate de llevarlo a San Vicente, treinta y dos años después de su desaparición física, sin que nadie convocara, solo con su imagen, hubo un millón de personas homenajeándolo. Nadie
se explica que un ex presidente, elegido constitucionalmente tres veces,
con los más altos porcentajes de votantes, no tenga un mausoleo
en Chacarita donde el pueblo lo iba a venerar diariamente. |
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