n=justify>El martíni quita el miedo.

Por Gabriel Jaime Caro

Hasta “El Padrino 2” de Francis Ford Coppola, segundas partes siempre fueron malas películas. Este principio posiblemente nació con el cine, ha empezado a desaparecer, siempre y cuando no sean remakes, muy comunes del cine de Hollywood de los años noventa. Por ejemplo cuando vuelven a producir con diferentes actores una película como “Perfume de mujer”, que fue famosa en los años sesenta en Italia. -Segundas partes siempre fueron malas - se le aplican a la serie de “Tiburón 2”, “Rocky 2”, entre otros atentados al cinearte, porque la lista es interminable. Coppola logra una primera y segunda parte digna de todo un autor innovador del género, así sea una sola, como en el caso que nos incumbe ahora de “Kill Bill”, 1 y 2, de Quentin Tarantino, rara avis, que también parece una sola, pero que con la maestría de la decisión de hacer dos, logra diferenciarlas, montando la segunda como toda una gran cinta, aspirante a obra maestra, por la mezcla de varios géneros preferidos del director, como son el yakuza, los samuráis, el kung fu, la mafia, el comic y el animé, y claro, el que no falta, el western spaghetti. “Para hilar una historia clásica de venganza y celebración femenina”.

El director primero fue guionista (recordemos la formidable “Natural Born Killers”, 1994, llena de música y de sexo violento, muy cerquita de “Bonny and Clyde” ), y actor de estos western spaghetti como “Silverado” y otras, para dar en el blanco con sus tesis cinematográficas, unas cuatro (que son cinco) que lo acreditan como el nuevo genio del cine americano: “Reservoir Dogs”, 1992, “Pulp Fiction” (1994), Palma de oro de Cannes, “Jackie Brown”, 1997 y Kill Hill 1 y 2. Otro mas que no se le perdona por trivializar el tema de la violencia en el cine.

Contenidos y descontenidos inmejorables del “Kill Bill 2”

Nos gusta de este filme esa especialidad del autor de hacer aparecer actores con sentido profesional en el humor, educados en yoga para convertirse en súper asesinos, en un vasto territorio donde lo pueden hacer. Típico y clásico del rol de ciertos personajes acreditados hoy y para siempre a la mafia: como el buen vestir, el gusto por los negocios de juego y sexo (pig shows), etc. Personajes al fin y al cabo que sobresalen en la apariencia como gentleman y que son asesinos en serie, con estudios de maestría en kung fu, lo mismo ellos o ellas, como la valiente de Uma Thurman (La novia), que nos seduce con su determinación de eliminar a toda la banda de criminales que estuvo en su contra cuando abandonó al viejo Bill o Biell…Estando embarazada y a punto de casarse, en aquella pequeña capilla del oeste, en donde llegaron los bandidos de la banda de Bill, a asesinar a todos los asistentes, y a ella un tiro en la cabeza, con su vestido de novia: bandas especializadas en artes marciales, que propugnan en el lejano oriente y en USA, imitando y creando una realidad aterradora (escuadrones de la muerte por placer, después de aprender ese arte, que en sus principios sobresalía como defensa personal sin provocación). Y que conste, en este caso, no se trata de neonazistas, son locos asesinos, que como aquella película mencionada, nacen así, en aquella O esta atmósfera norteamericana.

Como soportar esta inventiva del cine en hacernos creer que esta ficción tiene piso en la realidad, que busca candidatos para la demostración casi invencible. Robert Rodríguez (“El Mariachi”) le enseño a Tarantino, y este se ha quedado solo dominando la puesta en escena con memorables filmes. Y claro vienen surgiendo desde los noventas cineastas que han empezado con la música a mostrar este género con los ingredientes que van dejando las películas de vaqueros y escuelas de Kung Fu, con toda la violencia que genera, y sobre todo mostrándonos un mundo de carcoma. ¿Por qué llega a seducirnos tanto? Abriendo de paso un inconsciente de espectador voluntario. Con las nuevas generaciones de directores apostando por una buena canción que salva una imagen de terror O un final controvertido. Ahí están las canciones seleccionadas para la parte dos, casi todas de la música latina: “Tu mira” de Lole y Manuel, y sobre todo “La malagueña salerosa”, cantada por Chingón, que se nos puebla de emociones en el cuerpo y en la memoria.

Todo esto es “Kill Bill 2”, lleno de resurrecciones que solo el cine y el arte pueden cacarear. Uma Thurman es esplendorosa como actriz, y seguirá apareciendo en los filmes de Tarantino, hasta posiblemente llegar a la cuarta parte, la venganza infinita. Nos hace borrar a esas actrices chinas, que interpretan a la perfección un rol de artes marciales. “Crouching Tiger Hidden Dragon”, 2000, entre otras, abriendo esta forma favorita de un gran publico seguidor, al entrar al nuevo milenio. Tenemos como plato fuerte la presencia de un maestro de Kung fu, llamado Pai Mei, interpretado por Gordon Liu, que le enseña a la discípula todo lo concerniente a las técnicas secretas de muerte con las manos, en extrañas posiciones. David Carradine es Bill, en una sobrada actuación, de seguro se le recompensará con un Oscar.

La secuencia más inolvidable

Sucede en la cabina de Bud, el hermano de Bill, donde vive solitario y alcoholizado, meditando sus crímenes (y trabajando de portero de un bar de mala muerte en el desierto). Allí llega Uma (la novia), después de haber sido enterrada viva por este, sin su espada de Hatori Hanzo, invencible, arrebatada por Bud, este otro asesino; y se prepara para enfrentar a la otra mujer Elle(interpretado por la actriz Daryl Hannah), que había perdido un ojo practicando kung fu (con el difícil maestro de ambas), después de que la serpiente Mamba Negra, traída por Daryl, había matado a Bud, después de que este abriera la maleta con el millón de dólares, por el pago de la espada de la novia, ahora en manos de la otra asesina (con un solo ojo, pirata recontrasumadre). Bud tenía su propia espada y le había mentido a su hermano, de una supuesta venta por doscientos dólares en México, y esta aparece en escena para el combate entre estas dos mujeres, con un final rápido y escalofriante, y nosotros quedamos en el asombro total. ¿Logrará retener a su hija, la novia masacrada, después de darle su merecido a Kill Bill?

A Doris          

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        a, Arial, Helvetica, sans-serif" size="-2">Pintemos

Y construyamos

Lo que todos tejiendo estamos.

 

Atenas Grecia, verano 2000
 
 

CAMINANDO

 

Muchas veces

Natural y consciente

Para mí.

 

Para otros, irresponsable.

 

Peligroso dicen estos.

 

Y ellos afirman

Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">que se enraizó en su memoria.

 

Ella la infame, la irrespetuosa,

pecadora e impuntual

que solo daba chance a su tiempo

a destiempo

se refugiaba en el frío

en su perdida voz

en la rabia y el encanto.

 

Se cansaba de los que se creían poetas

y renunciaba a los ángeles puros.

 

Eva andaba sola y desnuda

ahora ya no cree en Dios

usa JEANS y compra manzanas

cada vez que se le da la gana.

 

 

 

¿Para qué intentar bajar

a pedradas pedacitos de luna?

¿De que sirven aquí?

...Es mejor perder

el tiempo en el tejado!

 

 

Te llevo en mi cabello

en mi pedazo de sombra

en mis labios gastados

en la mentira que agito.

 

 

Te llevo en mi bolsillo de caucho

en mi brasier sin estrofas

en la gaviota encerrada;

te llevo en la realidad que vislumbro

entre mi vida metido

y qué más si es irremediable.

 

 

 

Hoy había muchas

noches

conmigo

en todas estabas desnudo.