Amnistía
para los cableros
Gustavo Álvarez Gardeazábal
La Comisión Nacional de Televisión realizó por estos
días una gran encuesta nacional para saber muchas cosas sobre la
manera como los colombianos ven la televisión. Una de las cifras
más contundentes de esa encuesta es la que demuestra que el 41%
de los 10 millones de colombianos que tienen televisión reconocen
estar suscritos a algún servidor de cable. En otras palabras, que
un poco más de 4 millones de usuarios deben tener los prestadores
del servicio de cable.
Sin
embargo las cifras de recaudo de la Comisión Nacional indican que
solo se hace sobre 2 millones de usuarios registrados. Muy probablemente
ese desfase entre las cifras de cobro oficial y la realidad comercial
se deba a las excesivas tarifas que cobra la Comisión que harían
nada rentable el negocio donde se declarara la verdad - verdad.
La solución a esa incongruencia que termina perjudicando a todos
y ha creado un ambiente de mentirillas es la misma de todos los casos
idénticos. La misma que han adoptado tantas veces los recolectores
de impuestos nacionales, departamentales y municipales: taparse las narices,
hacerse los ciegos, decretar una amnistía y reconsiderar las tarifas
de cobro.
Decretarla es elemental y racional, pero nadie sabe quién la promulgaría
o más bien, nadie se atreve a hacerlo. La Comisión no lo
hace porque no tiene facultades y si las tiene le da miedo que la acusen
por detrimento patrimonial. El Congreso no lo hace porque el go-bierno
no se lo propone. Y el gobierno no lo propone porque es mejor gobernar
con el régimen de mentirillas que asumir la verdad.
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