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Los
privilegios de Noemí
Gustavo Álvarez Gardeazábal
Noemí Sanín tiene ganas de Presidencia, pero como ha estado
8 años por fuera del país no alcanza a medir los vertiginosos
cambios que en la forma de hacer política logró el gobierno
de Uribe.
Ahora
ha resuelto que el Partido Conservador y el Consejo Nacional Electoral
la deben esperar y modificar la fecha de las elecciones primarias de los
partidos porque a ella se le olvidó renunciar con tiempo suficiente
para afrontar debidamente el compromiso.
Actuando como si el país entero se debiera a ella cual emperatriz
decimonónica, Noemí, apoyada por Ubéimar Delgado
y 7 senadores más, quieren que el calendario fijado de antemano
para todos los partidos de ir a consultas el día 27 de septiembre
se mo-difique porque ella acaba de descubrir que no le alcanza el tiempo
para conseguir electores como ya lo han hecho desde hace varios meses
Uribito Arias, Carlos Holguín, José Galat y Fernando Araújo.
Está pifiada doña Noemí si cree que el país
la tiene que esperar. Es posible que hasta haga una buena presidencia
donde llegare a ganar, pero con este antecedente de andar buscando privilegios,
por ser ella dizque quien es, lo que deja es una muy mala imagen y un
muy mal presagio de lo que pudiera ser una presidencia de su parte.
Quienes le aconsejaron que esperara hasta el 31 de julio para regresar
a Colombia, se equivocaron. El país ya tiene sus tiempos y ha establecido
sus normas y sería una afrenta a la dignidad democrática
que a mitad de camino resultaran cambiando las reglas de juego. Más
bien, si quiere ser presidente que se busque otra metodología,
no la de las consultas.
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