| MANIFIESTO
Este poeta
va a hacer un esfuerzo supremo por no hablar de sí mismo.
No se va ocupar de las hemorroides metafísicas
ni de los infartos revolucionarios.
No le importarán las barbas del espacio.
No va a llorar porque el amor no existe
ni la justicia, que siempre ha sido injusta.
No va a cantar ni vaginas ni pajas
ni encuentros que terminan vomitando ausencias.
Se pasará por las verijas los golpes
de estado, las bombas y los infortunados de este mundo.
Evitará los besos, las estrellas, los domingos tristes.
No andará buscando ni causas ni congresos.
No se le ocurrirá ser solidario.
Va a intentar despegarse de la roca
del ego, donde ha subsistido
por siglos, vampiro alimentado
de ese semen, o sangre, que provee el espejo
que le miente cuando le llama hermoso,
y le miente cuando informa meloso
que lo que escribe es tan maravilloso
que merece una lectura universal, canónica.
Va intentar abandonar las poses
que le han dado identidad hasta ahora:
las santerías y los maquillajes,
las pelambres y los certámenes;
lanzarse al mundo, desnudo, vacío,
pero nuevo y limpio. Diferente.
29.06.09
CUESTA ABAJO EN LA RODADA
Quiero que un poeta, una poeta,
se mire fríamente desnuda al espejo.
Sin pasión juzgue las nalgas arrugadas,
las tetas que le llegan al ombligo.
Quiero una poeta, o un poeta,
que no se reconozca en el espejo.
Encuentre el rostro de los padres muertos,
fantasmas que a su vez lo miran.
La luna de ese espejo no miente.
De la fatal biología y del tiempo
sirve de muda más locuaz testigo.
Ese vientre abombado es el tuyo.
Al fin se acabó lo que se daba.
Cremas, gimnasios, vitaminas, transplantes,
remiendos a la máquina gastada.
Todo se cae, nada se para.
Y de esta podredumbre inevitable
sacar ovarios, cojones, tintas
para escribir los últimos poemas
antes de olvidar cómo se escribe.
1.07.09
EL HOMBRE INVISIBLE
Cómo le gustaría al hombre invisible
hablar con alguien por teléfono.
Que un macho desaparecido
le llamara: todavía te quiero.
Que los acentos de la amiga muerta
lo despertaran para el desayuno;
las voces de los padres recrearan
el círculo mágico de la infancia;
la voz de la hermana mintiera
su confianza en el futuro incierto.
Nada de telegramas cibernéticos
ni de recados analfabetos.
Cuánta saudade. Una herida
de cuchillada, bien/ venida.
Pero nadie lo llama. Las ventanas
anuncian la tarde inevitable.
1.07.09
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