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Dar
es dar
50
años de la donación Eduardo Santos al Museo Nacional
El
3 de enero de 1959 el ex presidente Eduardo Santos donó al Museo
Nacional una colección conformada por 324 piezas entre ellas pinturas,
dibujos, acuarelas, grabados, fotografías, objetos testimoniales,
manuscritos y libros, centrados en la historia militar y política
del país en el siglo XIX.
La exposición Dar es dar presenta una selección de 120 obras
de dicho legado, con el propósito de celebrar los 50 años
de la donación más numerosa y de calidad que haya recibido
el Museo por parte de un colombiano.
Asimismo, durante el 2009 el Ministerio de Cultura quiere destacar, a
través de distintos programas, las donaciones y los legados de
los coleccionistas que han hecho posible por casi 200 años el incremento
de las colecciones, de igual manera, espera resaltar las cesiones y las
compras realizadas por organizaciones que de manera desinteresada han
nutrido el patrimonio mueble de la nación, con obras maestras de
los más importantes artistas colombianos y con objetos testimoniales
de la historia del país.
Eduardo Santos: el coleccionista
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La
faceta de Eduardo Santos como coleccionista ha pasado desapercibida frente
a sus trabajos como historiador aficionado, su destacada labor periodística
y su vida política. Infortunadamente, no se han encontrado archivos
que permitan documentar las procedencias de la gran mayoría de
obras, o algún documento que señale de forma puntual un
plan de coleccionismo.
Fue Santos, quien ordenó crear la clase de historia de Colombia
en todos los cursos del bachillerato, porque como lo afirmó: “La
instrucción secundaria es la base esencial en que puede apoyarse
una buena educación universitaria y la que da el tono general a
la cultura del país”.** Eduardo Santos. Citado por Antonio
Cacua Prada en: “Nos dejaron sin historia patria”. Contra
carátula del libro: Instituto Universitario de Historia de Colombia.
30 años: Bogotá, Editorial Kelly, 1993.
En dicho contexto su generosa donación al Museo apoyaba la idea
que el futuro ciudadano colombiano conociera no sólo las historias
sino las imágenes de los héroes.
El apoyo de Santos a los museos estatales se inició en 1939; durante
su mandato como presidente se fundó el Museo de Arte Colonial,
iniciativa respaldada por el entonces mandatario y que en 1942 y 1946
fue reafirmada al donar 18 obras coloniales (pintura, platería
y documentos), que pertenecieron a su colección personal.
Su colección de historia patria, o fue legada sólo al Museo
Nacional de Colombia, sino que a lo largo de su vida pública donó
a la Casa Museo Quinta de Bolívar y la Casa Museo del 20 de Julio
de 1810, cerca de 160 objetos en las áreas de pintura, artes gráficas,
documentos y objetos testimoniales, así como dinero para adquisición
de obras.
Dar es dar
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La
exposición reproduce la selección temática que fue
realizada en 1959 por la entonces directora del Museo, Teresa Cuervo Borda,
y el académico Horacio Rodríguez Plata, delegado del coleccionista,
para la presentación pública de la donación.
La muestra está divida en tres segmentos: en el primero se presentan
objetos personales del expresidente Eduardo Santos, en el segundo se exhibe
la iconografía de Simón Bolívar, Francisco de Paula
Santander y Antonio Nariño, imágenes elaboradas por pintores
criollos, americanos y europeos que legaron para la posteridad una imagen
de los protagonistas de la Independencia; por último, se destaca
el aporte del artista criollo José María Espinosa, con una
selección de dibujos y grabados que se constituyen en un invaluable
testimonio de los principales personajes y hechos de la época de
la Independencia.
No obstante, si bien se conserva la estructura temática original
de la exposición, el Museo presenta los avances en investigación
y conocimiento de los objetos, que llevaron a cabo sus distintos investigadores
a lo largo de medio siglo.
Las
obras
La
iconografía
Simón Bolívar
[Caracas, 24.7.1783 - Santa Marta, 17.12.1830]
El desafío analítico para determinar la imagen verdadera
del Libertador Simón Bolívar, se basa en análisis,
investigaciones, catalogaciones y clasificaciones sobre la procedencia
de las imágenes. Sin duda, entre todos los personajes de la historia,
el arte y la cultura colombiana, Bolívar cuenta con la iconografía
más rica y estudiada. Aunque un sinnúmero de artistas anónimos
o con nombre propio dejó plasmado en telas y papeles un rostro
cambiante, que por la variedad se torna enigmático y a veces difícil
de discernir, ¿hasta dónde son reales las imágenes
que nos han llegado de Bolívar?
La colección presenta diversas imágenes del Libertador que
fue legada a la posteridad gracias a los retratos de pintores como el
venezolano Carmelo Fernández, los criollos Pedro José y
José Miguel Figueroa y José María Espinosa, el ecuatoriano
Antonio Salas, el peruano José Gil de Castro y Morales, el francés
François Désiré Roulin y diversos pintores europeos
anónimos.
Francisco
de Paula Santander de Omaña
[Villa de Rosario de Cúcuta, 2.4.1792 – Bogotá, 6.5.1840]
Las imágenes de Santander se han organizado de la siguiente manera,
de acuerdo con la compilación realizada por Pilar Moreno de Ángel
y Horacio Rodríguez Plata: Santander vicepresidente de la República
de Colombia (1821–1828); Santander presidente de la Nueva Granada
(1832–1837); Santander visto por el artista José María
Espinosa; últimos años y fallecimiento; estatuas bustos
y medallones.
Antonio Nariño
[Bogotá, 9.4.1765 – Villa de Leyva, 13.12.1823]
Ante el prestigio de Antonio Nariño, el pensador clásico
de la Independencia, el personaje romántico en la lucha por la
libertad, queda la pregunta sobre su aspecto físico, su talla,
el rostro de este criollo que pasó a la historia de Colombia como
uno de los fundadores de la república.
Nariño tuvo a su lado como abanderado a José María
Espinosa, el mejor retratista del siglo XIX en Colombia. Un pintor que
partió de la cercana observación de la naturaleza y que
a la vez entendió la importancia del manejo de la imagen del héroe
y descifró, como autodidacta que era, los códigos para presentarlo.
A él se debe en gran parte la iconografía de Nariño
que ha llegado hasta nosotros. También tuvo la oportunidad de ser
retratado en París, en el estilo neoclásico, después
de las persecuciones que sufrió de parte de la corona española.
*Sergio Andrés Mejía Macía. La revolución
en letras: la historia de la revolución de Colombia de José
Manuel Restrepo (1781-1863). Bogotá: ICANH, CESO, Ediciones Uniandes,
Fondo Editorial Universidad EAFIT, 2007.
José
María Espinosa, el abanderado de la patria
José María Espinosa se salió de los moldes de la
pintura colonial: trabajó sin el mecenazgo de la Iglesia, sin modelos
establecidos, no pintó asuntos religiosos. Buscó sistemas
de expresión con la libertad que le daba el ser autodidacta, actuó
como heredero de la Expedición Botánica pero su mirada fue
más la de un artista que la de un científico.
Retratista nato, se inició en este género y realizó
los retratos de sus compañeros en la campaña del sur dirigida
por Antonio Nariño. Al regresar de la guerra se consagró,
como él mismo lo afirma, a la “profesión de pintor
y retratista”. En cada obra dejó su testimonio formal de
aquellos que murieron en las batallas o de quienes habían sobrevivido
y lo rodeaban.
Combinó la observación de la naturaleza humana con la admiración
por los hombres que había peleado en las guerras de Independencia.
Mientras pintaba a los sobrevivientes les oía sus anécdotas
militares. Eran, por lo general, historias exultantes contadas a la manera
costumbrista, en las que niños campesinos o gentes del pueblo protagonizaban
acciones gloriosas.
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