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Por: Johanna Marcela Rozo
mujerdeniebla29@yahoo.es
www.lenguajedemujer.blogspot.com

EN SENTIDO CONTRARIO

La mujer metió bruscamente la mano en la vagina, Aura lloró de indignación con una lagrimita que rodó tiernamente por la mejilla. –esta limpia dijo la mujer, que siga.

Al ver a su padre allí, en medio del patio, volvió a llorar pero esta vez con un chillido que podía ser confundido con el de una cría de gato, el padre la espero pacientemente hasta que estuvo repuesta para poder contarle cosas insignificantes de su estadía en la cárcel. Ya había decidido llevar su pena a solas y contarle a sus visitantes cosas banales para no hacer más grande la tragedia.

- Dime como esta tu madre, aún no quiere verme. – No, dijo Aura secamente, pero te empacó unos tamales que no se vendieron el viernes, son de carne de cerdo, están buenos, y yo te traje pollo asado, come que se enfría.

El padre comió mientras contaba que la vida allí no era tan mala, en las mañanas los dejaban estar al sol y jugar futbol, él no jugaba pero se conformaba con ver a los muchachos hacer algarabía y reír felices por las cosas del juego, Aura sonrío, él en cambió se distrajo un momento con los recuerdos de la última pelea que se inició por una falta no muy clara de uno de los equipos, no contó tampoco que en medio de la pelea a todos los obligaron a ir a las celdas y que comieron pan y agua por tres días, unos pagaban por otros pensaba. Se dio cuenta entonces que su hija esperaba que continuara la conversación, en las tardes, prosiguió, leo los periódicos que dejan los guardias por ahí botados y leo algún libro que habla de redención, por que en el fondo hija yo no soy tan malo, es solo una parte de mi, esa es la que me tiene aquí.

- Hablando de libros papá, te traje unos cuantos, yo no sé de esas cosas pero un librero de chapinero me los recomendó. Los libros estaban viejos, olían a flores marchitas y algunas siluetas quedaban todavía pegadas en las hojas borrando partes del libro. Una mariposa seca dormía en la mitad de un libro gordo pero incompleto llamado Papa Goriot él lo ojeó.

El día paso sin mayor inquietud, ella se despidió dándole un beso en la frente. – no te metas en problemas, tal vez vuelva el otro domingo. Al salir y todavía mirando a su padre se tropezó con un hombre, era el Catiro, lo llamaban así por que tenía un cabello marrón y unas pestañas largas y rubias que contrastaban con sus grandes ojos grises. Aura se asusto, en realidad todo lo que había en esa carcel la asustaba, - disculpe dijo temblando, el hombre no le contesto pero no la dejo de ver hasta que llegó a la guardiana, Aura se dio cuenta de que ese hombre miraba con insistencia sus piernas que quedaron al descubierto con la falda blanca que llevaba aquel día.

Al domingo siguiente, Gastón se alegro de ver a su hija de nuevo en el patiecito de la cárcel, traía una canasta con pasteles de carne y sonreía, lo abrazo con fuerza, se le notaba un especial entusiasmo y su piel pálida resplandecía frente al sol. Mientras comían su padre le contaba las historias de los libros y ella de nuevo trajo algunos textos un poco más limpios, y en el momento en que conversaban sobre el amor loco e idealizado de Madame Bovary los interrumpió una voz grave que dijo en la sombra, no me vas a presentar Gastón. Era el hombre con el que Aura había tropezado la semana pasada.


- Mira hija te presento al catiro. Sin saber por que ella se sonrojo, los dos hombres lo notaron. El catiro balbuceó algunas palabras sobre el clima, tomó sin esperar que le ofrecieran, un pastel de carne, después hizo un gesto de despedida con la mano y se fue a la otra esquina del patio, Aura notó que era el único preso que no tenía visita y sintió pena por él.

Esa noche ya en la casa no pudo dejar de recordar al Catiro le intrigaba su voz ronca y ese tatuaje en el brazo en forma de ave fénix, se sorprendió al darse cuenta que sentía estremecimiento al recordarlo y que llevaba varios minutos en esas divagaciones, se sintió incomoda ante tales pensamientos, se durmió a fuerza para olvidarlo.

La siguiente semana y presa de un nerviosismo que se le ataba en la garganta, entro a la carcel, la guardiana fue un poco más brusca que de costumbre,
- le digo todas las semanas que no traigo nada más que una canasta con comida
- usted cree que lo hago por gusto, contesto la guardiana Pineto y de un solo movimiento se quito el guante quirúrgico la empujo hacia un rincón y la manoseo. Aura no hizo nada para defenderse solo la miro con odio y siguió a ver a su padre.

Gastón no estaba esperándola en la mesa de siempre, Aura lo busco con la mirada y lo encontró al final del patio, estaba solo y distraído, cuando levanto la cara Aura notó un moretón en el ojo y una pequeña herida que ya estaba sanando en el labio inferior. Prefirió no preguntar nada y él entendió el pacto secreto, lo abrazo con cuidado mientras le acariciaba el pelo. Comieron como de costumbre, Gastón fue un momento al baño y ella quedo de pie en la esquina donde lo había encontrado.

Aura sintió una mano sobre su hombro, y al voltear estaba frente a ella el Catiro lleno de apetito y ella lo entendió
- no digas nada. Le metió la mano entre la falda bajo su ropa interior abrió el cierre del pantalón y la beso en la boca con fuerza sin que ella opusiera resistencia, y allí de pie frente a todos sucumbieron a los deseos de la carne.

Habían podido gritar presos de los temblores del sexo, habían podido también acostarse en la mitad del patio desnudos que nadie los hubiera volteado a mirar, allí nadie importaba para nadie y ellos eran dos seres invisibles ante los ojos de los otros hombres. La dejo húmeda entre las piernas y se fue sin decirle nada, Aura volteo a mirar a su alrededor y se dio cuenta que nadie se percató de lo sucedido, al fondo vio la sombra de su padre que regresaba y ella todavía jadeaba mientras acomodaba su ropa.

Se despidió rápido sin mirar a los ojos a Gastón. Soñó aquella noche con las manos del Catiro recordaba su olor, el sabor de sus besos y los dulces temblores que la recorrieron. Estaba confundida quería volver a verlo pero sentía remordimientos, finalmente ese hombre lo acababa de conocer, era un preso sin futuro igual que su padre.

Ese martes se sorprendió por la llamada; su madre (una vieja triste que la mantenía a punta de costura), la grito dos veces para que acudiera a contestar el teléfono. Aura tardó un poco en reconocer la voz ronca que la agitaba.

- Te espero el sábado en visita conyugal trae sabanas limpias. Aura solo atino a preguntar como consiguió el número de teléfono pero al otro lado ya no respondía nadie. Aura estuvo todo el día inquieta y le hervía la sangre al pensar que aquel hombre pretendía tomarla por mujerzuela, decía entre dientes como así que la espero, disque visita conyugal por quien me toma, pero al decir esto enrojecía al recordar la escena del patio y se arrepentía por no haberlo detenido.

Sin embargo en las noches tenía escalofríos, dormía poco y llegó a tener fiebre ya habían pasado tres semanas desde la llamada y ella no podía dejar de pensar en el Catiro, le echaba la culpa por no haber vuelto a visitar a su padre, el encuentro era inevitable se decía, así que se mordía los labios para no desearlo y se compadecía del abandono de Gastón.

Ese domingo su madre la despertó muy temprano. – levántate vamos a la carcel a ver a tu padre, ponte falta. Le dijo con voz seca. Aura no tenía miedo del encuentro, pensaba que acompañada no tendría oportunidad de un encuentro con él; aunque sin darse cuenta se perfumo los senos y las piernas con aceite de sándalo.

Cuando entró a la carcel, la guardiana ni siquiera la miro, fue detrás de su madre y en el patio los tres lloraron un poco, Aura se alegró de ver a sus padres cariñosos y recordaba los buenos tiempos en que tenía una familia, hablaron animadamente sin reproches.

Aura de dio cuenta que la miraban y por supuesto que sabía quien era. El Catiro se acerco a la mesa y con disimulo le entregó una nota, que decía te espero en el baño de visitas en dos minutos, ella sintió un vacío profundo en el estomago mientras su sexo ya palpitaba. Fue al baño sin pensarlo y allí frente a su abrazo se besaron sin decirse nada, cerraron la puerta con seguro y estuvieron así por más de veinte minutos, el Catiro no dejo un lugar de su cuerpo sin acariciar mientras la tomaba en el piso sucio del baño del que ella no sintió asco ni por un solo momento.

Al terminar ella le preguntó: me amas, él la miro con ternura y no respondió le dió un beso dulce en los labios y le dijo: te espero el sábado por favor no me falles, ella sin dudarlo y atada a un pueril sentimiento creyó en la suplica.

Desde ese momento abandono completamente a su padre, pero el se consolaba con las visitas de su esposa que siempre le decía lo mismo Aura trabaja hasta los domingos. Mientras tanto ella se entregaba cada día más al amor que sentía por el Catiro, lo visitaba los sábados recordando siempre llevar sabanas limpias, los domingos también lo hacia pero a escondidas de sus padres, casi siempre se veían en la esquina del patio y se iban para el baño donde pasaban toda la tarde encerrados.

Pero el martes muy temprano, aquella noticia le puso los pies helados. Estaba embarazada y tenía una sensación de alegría y miedo, quería verlo en ese mismo instante pero faltaban aún cuatro días para la visita, que sería de mi pensaba y se percató solo hasta ese instante que no sabía nada del Catiro, no recordaba su nombre aunque alguna vez se lo dijo, y en estos meses nunca se le ocurrió hacer las preguntas obvias cuantos años estaría ahí, de dónde era, por que estaba allí y su familia, nunca preguntó por su familia, tampoco sabia si tenía esposa tal vez hijos, otros hijos… pero la idea de que fuera un asesino la devastó, se dio cuenta que la pasión la había cegado.

El sábado llegó ansiosa, la guardiana la reviso y quiso acariciarla, Aura la detuvo, no me toques que estoy preñada, la guardiana rió en tono de burla
- ¡lastima! sentencio. A quien busca, al Catiro respondió Aura con voz suave, la guardiana se rió aún más fuerte,
- por que se ríe dijo Aura molesta, al Catiro lo trasladaron hace tres días, - a dónde insistió Aura - no sabemos, era un preso peligroso y por su seguridad y la nuestra se lo llevaron.

Al caminar un poco, los ojos de Aura se llenaron de lágrimas y estuvo de pie frente a la carcel sin saber a donde ir.

Johanna Marcela Rozo


Ha obtenido varios reconocimientos como gestora cultural. Trabajo publicado en el libro Bibliotecas, lectores y lecturas, Memorias por Fundalectura. “Al otro lado del asfalto” poemario publicado en el 2007.


Ha publicado en revistas y periódicos del país. Colaboradora por Colombia en la revista argentina LAMASMEDULA, el PEQUEÑO PERIODICO de Medellín.


Segundo puesto en la categoría de poesía en el V CONCURSO LITERARIO BONAVENTURIANO DE POESÍA Y CUENTO, convocado por la UNIVERSIDAD DE SAN BUENAVENTURA CALI. (Certamen internacional-2009). Invitada al Festival Respira poesía de Cúcuta (2007) y al Festival de poesía de la Fundación Atrapasueños (2009).

Dirige el taller de creación literaria Rayuela de la Red nacional de talleres RELATA-MINCULTURA.



 
     
 
 
     
     
 
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