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Poemas del Libro Los cuervos.
Premio Una Palabra, UNA, 2006
Autor/ Florencio De La Asunción

SIEMPRE LOS CUERVOS

A las víctimas del crimen en Monteverde. Si la justicia no toca a tu puerta, quedará marcada con sangre para no olvidarla.

Feroces cuervos
graznan en la habitación sin puertas.

El profundo desconcierto del quetzal
sentencia su vuelo.
El silencio es una daga oscura
serpenteando a la agonía.

La noche se tragó el bosque,
respirando pájaros de fuego.
La sangre fue corcel jineteando a la vida
en el nuboso corredor de la tarde.

Siempre los cuervos en el desfiladero
vomitando miedos desde la ceniza.

En Monteverde, murió la noche
con una flor en sus labios.

ESCAPA EL AGUA

Extraño la música del clavel
vibrando la ocarina de tus labios.
El sostenido de sol
en la cordillera de tu cuerpo.

La niñez con su montaña de sueños
bebiendo cada mañana.

Pantalones cortos descoloridos
corriendo contra las alas del viento,
puerto donde la pobreza
se robó nuestro espacio.

Siempre viví aventuras empuñando la noche,
como cazador de pájaros.
El viejo tamarindo con su libro abierto,
hizo florecer nuestra vida. Padre,

¿cuánto te lloramos desde el taburete,
sosteniendo la luna con las manos?
Sus frutos calmaron la sed del ánfora desierta.

La niñez que viví en Liberia, aún me persigue,
jamás podré olvidar su rostro desde el taburete.

Por nuestro cuerpo
se escapa el agua del llano.

LA PATRIA ESPERA

Al pueblo de Costa Rica, siempre en mis palabras.

Se bebió la sed del pájaro.
Múltiples lunas se refugiaron en sus manos.
Fuimos luz por un instante.

Agoniza la patria.
Los cuervos anidaron su vientre.
Los marginados habitan cementerios,
los depredadores violentan la caja única.

El hambre hizo crecer el precario.
El frutero está desierto. En la mesa desnudos sueños
cuelgan de sus manos.

Las promesas reposan en el baúl de las mentiras.
Los cara dura golpean las puertas deshabitadas,
las mafias tomaron las instituciones.

Los corruptos serán leña de la hoguera
mas la guillotina insuficiente.

De cada tumba se levantará un brazo
armado contra la impunidad que nos subyuga.

TRAJE DE LLUVIA

Vienes a golpe de tambor
agitando los brazos con traje de lluvia.

Al borde de mis labios
humedeces cada noche
con la espesura del beso.

Te sueño invernando en mis brazos,
soy el claro oscuro de tu cuerpo.

¡Te amanezco! Preso en el canto de tus palabras.
A vuelo de pájaro trasciendo la espesura del bosque.

Congregado en el columpio de tu belleza
atraco en el puerto de la lluvia

para jamás zarpar.

FURIOSAS TUMBAS

La Carta de la fundación de La Organización de las Naciones Unidas se terminó de redactar el 25 de julio y se firmó al día siguiente del año 1945. Entró en vigor el 24 de octubre del año 1945, al ser ratificada por la mayoría de sus países miembros (50 países fueron los fundadores). El 6 y 7 de agosto respectivamente de ese mismo año de 1945, Estados Unidos dejó caer las dos primeras bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki, ciudades de Japón.



Hiroshima, Nagasaki,
aún el recuerdo es joven
aunque crezca el olvido todos los días.

La noche que vomitó muerte,
furiosas tumbas martillan el genocidio:
¡deshabitada memoria la del siglo XXI!

Los depredadores vuelan por la noche.
Con su linterna escudriñan nuestros labios,
y la tarde muere
cuando los misiles orbitan en la casa de todos.

Satélites fotografían intimidad de cordilleras,
sin descanso nos acechan.
No seremos los mismos
después de la hecatombe nuclear.

No hay tregua: la muerte es una bestia galopando.

Hiroshima, Nagasaki.
¡Cuando el pueblo despertó
el pájaro perdió su templo!

NOS ALCANZÓ EL INVIERNO

La noche espera con su espada de sombra.
Arropado de miedos nos persigue el dolor,
amordaza la alegría
de sentir pájaros que estallan en mis manos.

El brazo desnudo de la tarde
nos conduce al desafío
y las bromelias despliegan sus colores
con la lluvia.

Rompamos este silencio de nervios
que nos fustigan
nos arrinconan contra la afilada cordillera.
Cielos encontrados nos intimidan.

Nos alcanzó el invierno
con sus furiosos goterones.

¿Qué nos faltó por hacer hermano?

No deja de llover. La noche no termina.
Poco a poco nos hiere de muerte.


UN ANIMAL DOLIENTE

Llevo en el pecho sembrada una mazorca
desgranando la tierra por mis venas
y en el surco del tiempo
los ojos del día germinando luz.

Llevo en las entrañas un animal doliente
vomitando fuego contra los miedos del alma.
Respiro de angustias y de alegrías
reprimidas en las manos,
dolores que sangran bajo la sombra del árbol.

Llevo en la palabra
rebeliones de hombres y de mujeres
amasadas en los brazos,
púas carcelarias, fotografías intermitentes
en la cordillera del cielo.

Llevo en mi corazón, hermano,
un rayo devastador que mata la intriga,
los odios, en la ventana de los males

que transita:

un animal doliente.

MIGUEL HERNÁNDEZ/
VERSO A VERSO

Todavía resplandece su luz
en los campos de Orihuela,
hiriendo el viento con sus veinte cabras blancas.
El hechizo de sus manos
eterniza las nubes preñadas verso a verso.

El hierro carcelero de su cuerpo
quebró el otoño de su sonrisa,
mas fortaleció su brazo en la pared
inmortalizando la palabra en su boca.

En su cordillera brilló el sol de su libertad
y volaron desnudas las palomas a su encuentro.

Miguel Hernández no ha muerto.
El pastor de los versos del campo
florece bajo la lluvia del pentagrama
de Joan Manuel Serrat.

Retumban los ríos en mañana incierta. Amanece.
Beben la angustia del niño de las cebollas,
su eternidad asoma en una celda que libera.

AUSENCIA/EL LÍBANO

La ausencia es un mar de espejos
alimentando a la bestia.

Los niños huérfanos del carrusel
giran y giran con sus ojos clavados en el cielo.
No volverán a sonreír montados en su caballito de palo
acariciando su osito de espumas.

En el vagón los pasajeros de cara al sol
ruedan su infortunio entre las cenizas,
sus músculos templados como la nieve
deshojan el mañana.

Los estruendos de las bombas y de los misiles israelíes,
perforando la noche, arrullan con mantos de hormigón
y ríos de sangre las voces muertas del vecindario.

Somos como palomas mensajeras
en los ojos tristes del momento.
En los escombros el desafío de los vivos,
duele el mundo, ese genocidio con licencia.

Tras el fuego se incendia el espíritu. La verdad es solo una.
¿Quién detendrá el terrorismo de estado?
Los muertos se levantan de sus tumbas, furiosos
contra todos los males que nos asechan.

He visto un Líbano desangrarse cordillera adentro,
impávido frente al dolor.

Montañas de hormigón guardan el secreto
de esas palabras que no se pronunciaron.

Duele la indiferencia, la dignidad perdida.
Y ver a los muertos cabalgando noches desnudas.

Poemas inéditos
del Libro “Mañana será el agua”, próximo a editarse…

LLANO GRANDE
Al Doctor Francisco Vargas Vargas. Apóstol de la medicina.
Vio con otros ojos a la provincia de Guanacaste. Con gratitud.

De un lugar vengo
donde las estrellas se tocan con las manos
y la luna
descansa en las ventanas.

Donde el resedo vuela con su aroma,
dispersando la tarde entre pájaros
con su llamarada de fuego.

Y los brazos del viento, sacuden el lomo desnudo
de Llano Grande.
Nos recuerdan los cinco mil montados,
espejeando su canto de justicia.

Hoy la planicie retumba.
Llano Grande, es un caballo dormido:
con sus jícaros siempre vivos
junto al pájaro de acero.

UN TROZO DE TU TIERRA

A Santiago Quesada Vanegas.

Padre (fragmento)

Padre
que el río ya no es el río.
Padre
antes de que llegue el verano
esconded todo lo que esté vivo.

Canción- Poema de
Joan Manuel Serrat

Liberia, préstame tu nombre, el canto de los encinos, el color de tu cielo y el vibrar de la marimba. Para sembrar mis manos en tu tierra color aceituna.

Liberia, préstame tu río, para navegar mi infancia y caminar por tus espejos, bajo la sombra de aquel árbol ascendiendo por tu luz. Escuchar el canto de las lavanderas, en cada golpe de agua contra la piedra ya vencida. Desnudos caminar por tus playones de arena, junto al vuelo del pato aguja y del pájaro inventado.

Liberia, préstame tu sol. El caballo del llano, donde se refugió mi infancia y levantó vuelo el alcaraván sobre tus aguas. Vivir exiliado en tu memoria. Cuando los vientos del norte se oculten en tu cordillera y ya mis labios no beban los celajes de aquella tarde.

Liberia, préstame un trozo de tu tierra, de los vientos de tu cordillera. Para descansar del camino, y levantar el vuelo desde tu cumbre. Liberia.


TURRIALBA

Recordando a mi padre, Pablo Quesada Rodríguez.
Al pueblo de Turrialba.

Siempre la lluvia nos regresa
a cada espacio de su habitación,
entre la puerta y el sol.

¿Cómo olvidar el Chirripó,
al pie de la palabra? Que vio crecer la sonrisa
de mi padre, el viento de los alisios
golpeando la tarde con sus manos.

Testimonio de una tarde creciendo con la lluvia.
En mis ojos la fotografía del Reventazón,
junto a sus grandes amigos,
se desplazan como serpientes en celo.

Arropado de esa memoria,
la magia borda cada recuerdo.

Fertilizan la noche con su corriente salvaje,
trayéndonos la imagen del bananero indómito.
En la cresta de la montaña, el canto de la llorona
se fuga con el viento.

Turrialba. Curva de vagones imaginados
en el extremo de un ayer.
Con nostalgia, veo tu cara de niña asustada,
frente a la campana que perdió su canto.

LAS HOJAS TRISTES

Abro la puerta y no respondes,
las palabras se quedan en mi boca.
Con soledad, mi espíritu
por el corredor de tu espacio.

Las palomas se estrellan contra mi pecho
y su canto es un fagot apagado.
Me refugio en la palabra y escapo como un niño.

No me canso de pronunciar tu nombre.

Por la mañana encontraré tu sombra,
para abrigar la esperanza
de ver tus ojos con el verde,
como las hojas tristes.


TU ROSTRO

A José Gregorio Quesada Vanegas. In memoriam
Liberia. Guanacaste. C.R

Imagino tu rostro en la oscuridad
y la palabra en tus labios.
Remo hasta la almohada, para sentir
el frío que se estaciona en tus manos.

De pronto, tu voz cansada me despierta en el corredor,
como aquella música que lleva el viento. Voy por esta tierra,
colgado de un ángel que me llama,
crece la luz por la puerta, hermano.

El pájaro alcanzó su vuelo.

En el corredor, escucho el frío llanto
y busco entre los helechos ciegos,
el verde de tus ojos. La ausencia me contesta.

Llevo tus manos en cada borde del camino,
mientras el tiempo estrecha la garganta de la luz.
Sé que no estás con nosotros, y tus pasos me despiertan,
y tu recuerdo me aprisiona.

Me pregunto, dónde estarán tus pies cansados,
en qué puerto atracarán tus palabras.
Dónde estrechar tus manos
y compartir la sombra de aquel árbol.

Empiezo a conocer al hermano, detrás de la sombra,
y a cada instante veo su rostro por el río,
que lleva en su cauce, este dolor que no termina.

MÁS ALLA DEL HORIZONTE

A José Alejandro Contreras V. In memoriam.
Liberia. Guanacaste. C.R

Te he soñado en pleno vuelo frente al espejo,
como lo hacen los pájaros, al tomar la nube
del entendimiento.

Tú fugaz sonrisa, al encuentro con la palabra
de aquella tarde,
al viento que nos llevó el canto de los encinos.

José Alejandro, junto al calabazo
guardaré cada recuerdo, como si fuese hoy
que miro tus manos al margen del río,
bajo la sombra del agua.

Liberia contigo,
con la dulzura de la sangre que navega tu mar,
entre la vida y el mástil que naufraga.

La distancia nunca fue un pretexto
para sentirnos hermanos. El río de la infancia
por el camino.

Ella golpeó a nuestra puerta, donde el dolor crece
y nos enfrenta a la oscuridad.

Yo le contesté que no te había vencido;
más allá del horizonte,
tu luz en la ventana de todos.

Y LUEGO FUIMOS LUZ

A Luis Moisés Quesada Vanegas.

A través de tu violín,
ascienden las notas por el diapasón de un día,
que abre su tallo para sentirte hermano.

Y tocar el tiempo, al frotar el viejo horizonte
en la casa de todos.
A través de tu violín, tú risa y los remos,
empujando las olas por el trapecio del mar.

Juntos hemos vencido a la oscuridad,
con el brazo de cada sueño,
incesante por nuestros hombros
en la vertical pared del desafío de las cosas.

Jamás podríamos olvidar,
cuando el sol unió nuestras manos
en el vértice de la dura cuesta.

Corrió el sudor por la frente y la sangre fue río,
luego fuimos luz en la casa de todos.
A través de tu violín,
todos los sueños en la plenitud de los espejos.

La puerta fue el sol, que nos vio alcanzar
el vuelo de los pájaros.



TU PUERTO

A mi madre, Ma. Asunción Vanegas Robles. In memoriam.

De este invierno, guardaré cada gota de lluvia,
para esculpir tu rostro.

Fue el último día que escuché tú voz,
a la altura de tus hombros.

Ya no veré tus dos corceles galopar por tu frente,
ni mariposas desnudas volar por tu luz.

Como empezando a subir la dura cuesta, madre,
solos por el camino a casa,
sin mirar la noche y tu vuelo de luna.

¿Dónde estará tú puerto?
¿En qué mar navegará el olvido? Y tu risa de mirto,
que viento la esparcirá como el trigo.

El mar alcanzará en una gota de tu llanto.

Y yo, simple velero,
esperaré la próxima noche, para mirarte a los ojos.

Madre.

BAJO LA LLUVIA

13 días después de su partida.

Regreso bajo la lluvia
y no escucho las palabras dentro de tus labios,
ni el chirrear de las mecedoras
con su vuelo nocturno.

Quizás estoy extraviado, no es esta mi casa,
ni veo el camino entre la sombra.
Quizás la lluvia borró el último horcón del espejo,
donde se dibujó su andar.

La abrazo y le estampo un beso en su frente,
donde más de un sol fatigó sus ojos.
La abrigo con su luz y me confieso: Madre, te quiero.
Despierto y todo es un sueño.

No veo tu cuerpo balancearse en tu sonrisa,
persiguiendo la luz. Y tu río se desborda
por el tiempo, donde no hay regreso para los mortales.

Siguen tus ojos clavados como lunas,
atravesando mi alma. Impotente te miro,
el vacío de las cosas me sorprende,
apenas corre tu hálito por la puerta.

Sé que no estás con nosotros. En el instante del adiós
quedó tu huella y tu palabra entre los labios,
y tu mirada fija,
como dos luceros perdidos en mis manos.

EN LOS PORTONES
A José Guevara García. In memoriam.
El trovador del mar. (20-03-1913/ 25-03-2009)


El mar no es el mismo, en cada golpe de ola se escucha su nombre… José… José… un pelícano rompe el horizonte con su vertical vuelo. Por la noche, se escucha el agua golpeando los arrecifes. Debajo del techo quebrado del cielo, remamos con el azul de sus sueños.

Fue el último pionero que desafió el duro temple de la noche. Abordó lo desconocido de Playa Cabuyal. Con el guacal entre sus manos, dio de beber al sediento, bajo la sombra de aquel árbol que soñó con lunas. Jamás se arrodilló frente al relámpago y la voz del extranjero.

Abrió los portones hacia el mar de todos, frente a la desigual lucha por la dura cuesta. Todavía escucho el golpe del yugo, limpiando la niebla del camino con su mano de luz y al rocío colarse por las rendijas de su alma. José Guevara de todos, mantuvo siempre vivo, su brazo rebelde en el horizonte del mar, hasta conquistar su desafío.


Donde los pájaros pronuncian tu nombre, despiertan el amanecer de cada día. Hoy su noche, no se cansa de abrazar sus bondades por el camino de todos.

Nota. Actualmente se libera una permanente lucha, por mantener el derecho del pueblo y la entrada libre hacia Playa Cabuyal. Muchos son los intereses que agobian el mar de todos. Mientras tanto, la bestia de la privacidad, ronda por sus ventanas.



ARCO DE PÁJAROS

Los árboles no se cansan
de esperar la noche.

Tampoco del momento para entregarnos
su mejor trino.
Cuando frotan su arco de pájaros,
respiramos el azul de su espada.

Las flores ocultan el aroma del viento,
por la mañana, sus colores.
Crece el bosque y el cauce del río,
es un niño jugueteando por su sombra.

Nos limpian el camino, para encontrar la luz
por la ventana.
No se dejan intimidar por el fuego,
ni por el hombre o el relámpago.

Mueren de pie,
sosteniendo la noche con sus manos.

LA REJOLLA /RÍO LIBERIA

A Catarino Guido y Ángela de Guido. In memoriam.
Con aprecio.

Al pie de La Rejolla,
nos dijimos cuánto amábamos el río
y los peces que descendieron desde el cerro,
recuerdo esa mañana.

Y la luz que agitaba el horizonte del agua,
nos hizo compartir el sueño de un pescador
en la casa del guapote.

Se pulió la piedra y la cuerda amiga
alcanzó el fondo del río,
buscando el lomo desnudo del pez.

Catarino Guido dialogaba con la niebla,
creció la tarde de sus labios con su canto.
Girando sus manos como tormenta,
atrapó los sueños.

Guardo su mirada, su voz amiga,
y su temple de invierno en los espejos.

Con la llave de su palabra, abro la casa que habitamos:

Desde un lugar, donde las estrellas
beben la luz con sus manos,
para seguir los sueños.



EL INDIO Y SU CANTO
A Playa de Junquillal. La Cruz. Gte.

En los ojos del cielo viaja la muerte,
y en el mar se refugian todos los miedos del hombre.
En tu gesto, la angustia camina al desnudo,
desde las cenizas, a tus labios.

Corre el fuego de tu cuerpo debajo del prisma
y la ocarina llora la muerte.
Poblada de estrellas blancas se deshojan las horas,
por el desnudo de tu cara.

Las acacias se levantan como arpones de mar,
bajo la sombra de las aguas dormidas. Cristalizan la brisa
junto al viento del Norte.

Las heladas, llevan el rumor de las corrientes frías
de Humboldt. Los peces saltan con la magia de sus alas,
en puertos fantasmas del mar.

Esperan el regreso del indio, que enterró su canto
junto a los ojos del cielo.

CANTO DE LIBERTAD

Al maestro Adán Guevara Centeno. In memoriam.
Humanista.

Regreso a ese lugar lleno de colores,
donde las mariposas nacen entre mis labios
y al vuelo de la tarde
el caballo asciende por la cresta del día.

En su marco de espejos,
recojo los gritos de la infancia.
Sentado en el taburete
al tiempo desafío.

Desde el cabresto del alba
vigilo el canto soberano,
de esta tierra fértil
con sabor de marimba.

Se multiplica la luz
en los cristales de la pampa
y crece la espiga
con el rayo de luna.

Amo esta tierra de color amatista,
donde el pájaro gorjea su canto de libertad
y la morena del Zapandí abraza su río.

El sol despierta a la noche
desde su ático de luz,
oteando el viento mañanero
en la garganta del llano.

EL HAMBRE

Al poeta, escritor y periodista,
Luis Armando Rocha U. Con aprecio.

¿Quién detendrá al caballo del hambre?
Cuando desbocado,
decapite la última espiga del planeta.

Y por la ventana,
asome
su desnudez la muerte.

Crecerá la orfandad
en el desierto del hombre.

Ellos vivirán su eterna agonía,
colgados desde sus cenizas,
como las gárgolas mirando hacia el abismo,
hacia la nada.

Cuando el holocausto de la soledad,
habite entre la oscuridad de sus ojos.

SUEÑO TU SONRISA (2)

Eunice, hermosa es tu voz, cuando asciende y desciende detrás de la sombra de la palabra y en el río de tu canto crece como el trigo, tu cuerpo de pájaro, alcanzando su vuelo de invierno. Sueño tu sonrisa llena de flores, derribando de un golpe vertical la esencia del mirto, por la noche de tus ojos y tu boca se desborda hacia a lo ancho de tu horizonte.

Te he amado en solitario, con los sueños de la palabra escrita, en tu labio inferior del alba, con una sola nota de violines, frotada por la noche de los pájaros. A ras de la cintura del arco, tensado entre el silencio de la cuerda y los tambores del día, veo la imagen de la mujer palabra y el verde de tus ojos, arando cada verso con la devoción creadora de tu pensamiento unitario.

Espérame, en el instante del adiós, detrás de los colores del río y del vuelo de la mariposa al cristalizarse la tarde, como cuando estallan mil palomas en tu cuerpo de aceituna. Esperaré, en cada uno de los espejos de las estrellas, con el anaranjado encontrado en el labio superior del cielo, junto al fugaz encuentro de la palabra en tu boca de girasoles, en la creación de lo desconocido, poema del tiempo.

LA FRANJA DE GAZA /LA MUERTE TOCÓ A SU PUERTA

A Rachel Corrie. Activista. Humanista. In memoriam.

La paz, la equidad y la justicia, no se pide, se exigen.

Muhámmad (fragmento)

Muhámmad,
acurrucado en brazos de su padre, es un pájaro temeroso
del infierno del cielo: papá, protégeme,
que salgo volando, y mis alas son
demasiado pequeñas para el viento… y está oscuro.

Autor: Mahmud Darwish. In memoriam

Difícilmente, podría olvidar el rostro de la guerra. Cuando en el espejo
de la ceniza, se terminan todas las palabras y los dedos se posan en la
llaga. La muerte reclama los ojos del cielo, donde entra la luz y
comienza la vida, frente a esa oscuridad que desafía.

La ira y el dolor crecen en cada gota de fuego, donde la impotencia y el
perdón no tienen espacio, en el rostro desigual de la guerra. Todas
tienen la misma historia, la misma justificación.

En su puño nada guardaron las feroces manos de la bestia, cabalgando
la sin razón y el poder destructivo. Sobre una tierra que duele, hasta la
sonrisa de cada niño que pierde su luz. Del grito que lleva el viento,
animando la pobreza que aprisionan sus manos.

El terror vive su fiesta, la guerra mediática triunfa. Frente a la voz desierta
y la complicidad de todos.

¿Qué nos llevó a la indiferencia? Cuando la muerte corre desnuda, sobre
el llanto de la tierra.

Nota: La Operación Plomo Fundido/ nos recuerda que la bestia que llevamos por dentro, está viva, presta a enterrar sus odios al primer vuelo de la mañana.


IRAQ

Mi libertad cabe en tus ojos.
Norberto Salinas

Ni todas las tormentas juntas
despejarán este dolor
del puño agonizante.

La sangre borró de los labios,
la paz y la sonrisa
azotada por la guerra desigual.

Muerto el pájaro en la arena,
vuela
cerco de este silencio.

El Éufrates y el Tigris, guardan
el sueño mesopotámico
tallado por el tiempo.

Azul y ámbar
seguirán teñidos con sangre,
mas la belleza de serpiente unitaria
permanecerá frente al ojo de la bestia.

De un sorbo,
el desierto se tragó la vida.

OAXACA: A BOCA DE CAÑÓN

A Marco Tulio Gardela Ramírez. Con gratitud.
Al pueblo de Oaxaca con amor. Costa Rica

(La violencia en el estado mexicano de Oaxaca se incrementó,
luego de que una persona fuera asesinada el jueves, por
tiradores desconocidos que abrieron fuego contra una marcha
de maestros.)


He visto la seca flor
desafiar
la dura mirada del rifle homicida.
El rostro del hombre
cubierto por sangre inocente.

El Padre Nuestro y todas las Plegarias
volando entre las cenizas vivas
y el río de la muerte
desbordarse por el pueblo de Oaxaca.

El golpe del depredador
contra las manos desnudas. La desigualdad.
Un Cristo en mitad de la calle,
entre “los potros de bárbaros atilas”
y un pueblo compungido.

He visto en la mirada de esa mujer,
incendiar las palabras desde el maíz de sus labios:
en los espejos del dolor
y de la impotencia de sus ruegos.

Levantar la dura voz del asesino
con el bastón en sus manos:
asestar a la noche y vomitar fuego
por las calles con sabor de llanto.

He visto esas bestias furiosas,
esconder la vergüenza
de empuñar el sable contra su pueblo.

Los desplazados, los explotados:
Sí, hermano, reducidos a la mínima expresión
de seres humanos.

¡Oaxaca!… ¡Será que Dios no existe!

DESNUDA SU MIRADA

A Silvia Cuevas Morales. Con aprecio

Ella conoce mis pasos de niebla,
cuando la noche acampa con mi soledad.
Escucha el susurro,
de la música del viento amigo contra los árboles;
por el corredor nocturno un pájaro vuela.

Ella desnuda todo mi cuerpo
con la magia de su mirada. Está dormida,
navega en el cauce de su tranquilo río,
aparta los pensamientos de su andar.

Ella conoce uno a uno todos los colores
que tapizan mi sendero,
el momento cuando no puedo sostener la luz, esa luz,
que nos hace más fácil
transitar por la desafiante oscuridad.

Ella conoce este dolor,
la impotencia,
de no tener el brazo
que derribe de un golpe el universo del hambre.


Miércoles, 07 de septiembre, 2011
El Porvenir. Desamparados. San José


ES FUEGO

A Viviana Quesada Q.

Cuando amanece su rostro es fuego,
su espíritu por la habitación.
Los cristales de sus labios,
muerden cada estación aprisa.

El día entra por la ventana,
con el sol dentro de sus manos.

Tiene la llave, para abrir la puerta del bosque,
contra el viento batir sus alas
y gritarle a la vida, que no la ha vencido.

Después de una oscura noche,
levanta su vuelo.

Como pájaro que emerge de la niebla,
el horizonte en su pecho
y la espada entre sus manos.

Despliega sus sueños por el corredor,
desafiando a la bestia.

Es pájaro, con rostro de humano.
Ella canta su mejor canción desde la cumbre,
donde sus ojos
vierten la esperanza por el muro.

Un día cualquiera de marzo, 2010
El Porvenir. San José

LA JAULA ESTÁ ABIERTA

“el camino de la libertad está en cada uno de nosotros
y no hay báculos para apoyarnos…”
Príncipe Siddhartha Gautama.(India).

Tomado del libro “La vida del amor y la amistad”.
Un puente entre dos culturas.
De Hilda Chen Apuy

La existencia me ata a la incertidumbre,
la paz se distancia desde las cenizas;
desafiante, crece el torbellino en horizonte.
Impotente, como mariposa en vuelo
por la oscuridad.

¿Quién soy yo, en este mar de preguntas?

Dios, no respondes a mi llamado,
el fuego me atormenta, la jaula está abierta.
Las bestias han escapado,
con ellas viaja la muerte.

Las oscuridades poblaron los ojos del día,
la noche se bebió toda la luz. Las gárgolas,
se regocijan desde su cumbre,
los grises adquieren su propio brillo desde el abismo.

¿Dónde estabas mi Señor, cuando toqué a tu puerta?


15 de septiembre 2010

EL CISNE

A Analía Pascaner. Con cariño

Canta su mejor canción de guerrero
para libertar su cumbre.
Navega junto al cerco de la mañana,
la nieve hace florecer su blanco espíritu.

Imperturbables los cisnes.

Reman con soledad la tarde prisionera,
en bandada de profundos cielos.
Levantan vuelo de agua los cisnes,
junto al sol de sus vidas desde la frontera.

En nubes de furiosos versos,
desembocan en puertos de latitud norte
tocando la espuma del mar.

Con sus tambores de bronce,
rompen los muros que duelen
en cristales de libertad.

Como un bumerán dividen los vientos;
profundo es su vuelo ascendente
en nuestro tormentoso planeta.

Los depredadores,
con sus rifles observan su vuelo alegórico,
por las carreteras del cielo.

Imperturbables los cisnes.

Dibujan su libertad
con el invierno de su vuelo ascendente.
Nos intimidan los cisnes,
con su graznar de corno salvaje.

MAÑANA SERÁ EL AGUA
Al poeta Marcos Ana. Humanista.

¿CÓMO ES LA VIDA?

Decidme cómo es un árbol.
Decidme el canto de un río
cuando se cubre de pájaros…
Autoría. Marcos Ana

Impactan los vídeos que orbitan por Internet. Las noticias a cada instante sobre la guerra. Duele la indiferencia. El grito perdido en el brazo de la noche y este dolor que se prolonga.

Duele el mundo. El fuego creciendo en los pequeños ojos del niño,columpiándose en sus labios. Despierta la ceniza, en esta soledad que nos devora. Crece la barbarie del depredador inteligente.
La vida humana es un blanco perfecto.

Hoy es el petróleo. El oro negro cabalgando. Mañana será el agua, precedida por los espejos del hambre. ¿Cuántos niños mueren a cada instante? Somalia, Etiopía, El Sudán, Haití, Colombia, Costa Rica…
los llevo en la córnea de todos los días.

¡Nunca verán el pájaro asomar por sus pupilas!

Las potencias archivan crímenes de lesa humanidad. Son los mismos de siempre con el jinete de la muerte en sus manos. Ellos… los que
inventan guerras, invaden nuestra habitación, los que juegan con seres humanos como pájaros en agonía.

El holocausto de América, oculto por La Iglesia Católica y la España
Inquisidora, el holocausto Judío son espejos del dolor. Donde se amasó el crimen, se sangró a la noche, testigos ciegos del genocidio. Hoy sangra
el otoño del Líbano, Palestina, Irak, Israel, Afganistán...

¿Hasta cuándo Señor?

¡Volará la serpiente nutriéndose por las arterias del dolor!

Duele el mundo con sus horrores ocultos. La luz no toca a nuestra puerta. Son los mismos de ayer los que incendiaron a Roma,
los que empuñaron la espada contra el aborigen. Esclavizaron al negro. Asesinaron.

Los que bebieron la sangre de Cristo y lo crucificaron.
Duele el mundo. La corrupción desnuda. La impunidad.
Los sistemas espurios.
¡La muerte disfrazada de paz, besando tu frente de niño!

BÍO-BIBLIOGRAFÍA:


1950 Liberia, Guanacaste, Costa Rica.
Maestro jubilado. Egresado de la Escuela Normal de Gte.

Poeta y cantautor. Ha musicalizado poesía de Jorge Debravo, Eunice Odio, Pablo Neruda, entre otros. Tiene algunas canciones inéditas (letra y música).

Miembro del Centro Literario de Guanacaste. Miembro fundador de La Asociación Casa de Poesía, organizadora del Primero, Segundo, Tercero, Cuarto, Quinto y Sexto Festival Internacional de Poesía de Costa Rica 2007.

En el año 2001 publicó el poemario “En este silencio”, celebrando el Centenario del nacimiento de su padre Pablo Quesada Rodríguez, en enero del año 2005, publicó el poemario “Zipaquirá”, en noviembre del año 2007, se publicó el poemario “Los cuervos”, ganador del Certamen Una Palabra en la rama de poesía, del año 2006, organizado por la Universidad Nacional de Costa Rica.

Sus poemas se han publicado en el Suplemento Cultural del periódico La Anexión, La voz de Ande, Ojo, en Costa Rica. Así como en el Suplemento Amanecer Cultural del Nuevo Diario de Nicaragua y en algunas páginas web de Sur América (Con voz propia, Poetas del Alma, Revista Literaria Azul Arte, Poetas del Mundo…)

La poesía ha sido el espacio para desarrollar su temática. En una sociedad maquillada, fuera del contexto de una realidad, que asesina a los más débiles con la herramienta de la impunidad. La denuncia constante, a bordo del poema social.

Participó en El Primer Festival Internacional de Granada, 2005, en El Noveno Festival Internacional de Poesía de El Salvador, octubre 2010 y en el IV Encuentro Internacional de Poesía de San Ramón, 2011.

Incluido en La Antología de los 30 años del Centro Literario de Guanacaste y en las Memorias del Primer Festival Internacional de Poesía de Granada. Nicaragua, febrero del 2005, al igual que en Las Memorias del Noveno Festival Internacional de Poesía, de El Salvador, octubre 2010, también en Las Memorias del IV Encuentro Internacional de Poesía, San Ramón, 2011.


Florencio Quesada Vanegas.
Seudónimo : Florencio De La Asunción

Correo: florencioliberia@gmail.com


 
     
 
 
     
     
 
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