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El refrito verbo abatir no significa matar
Por Jairo Cala Otero


Revista «Español Correcto»
Director

Hay muchos vocablos que se usan sin ton ni son. Se los aparta de su significado real, y toman rumbos diferentes.


Es el caso de ‘abatir’, que la inmensa mayoría de hispanohablantes cree que significa matar, tirotear, asesinar, dar de baja o eliminar a una persona, generalmente, por medios violentos.


Donde más se lo usa es en los medios periodísticos, no solamente de Colombia sino de varios países latinoamericanos. Es decir, se ha aposentado allí; y ¡ah difícil que será sacarlo! Como imposible será «borrarlo» de los cerebros de los miles de periodistas que lo utilizan, a diario, en sus noticias policiales. Es un error colectivo.


Ilustremos con algunos ejemplos la situación, para que nos quede más clara:


• «Fuerzas combinadas de Ejército y Policía abatieron esta mañana a un peligro bandido…».


• «El más tenebroso de los hampones del sector XY fue abatido hoy por efectivos policiales».


• «Durante un fuerte dispositivo policial, cayó abatido el más buscado de los jefes guerrilleros del país».


• «El ladrón fue abatido cuando intentaba huir con un cuantioso botín».


Todas las anteriores expresiones son incorrectas, porque el verbo abatir no es el indicado en ellas.


¿Qué significa, entonces, abatir?


De acuerdo con el Diccionario de la Real Academia Española -DRAE- significa 'hacer que algo caiga o descienda'; 'inclinar, tumbar, poner tendido lo que estaba vertical'; 'humillar', 'hacer perder el ánimo, las fuerzas'.


Según lo anterior, se puede ‘abatir’ (tirar al suelo) a una persona mediante un golpe asestado con un objeto contundente en una pierna, o pegándole un tiro en una rodilla, pero sin matarla. Sin embargo, en estos casos no se usa ‘abatir’ en los medios periodísticos; allí, solamente emplean ‘abatir’ cuando hay referencia a muertos. Insólito que siendo ‘muerto’ un término castizo, no se lo use en los casos en que se tiene que decir que la vida de alguna persona (o personas) ha sido segada. (Con –s, porque con –c es quitar la vista, enceguecer).


¿Ha escuchado, amigo lector, que alguien diga: «Me siento abatido»? Estoy seguro de que sí lo ha escuchado. Esa es una expresión correcta. Aquella persona dice que se siente decaída, sin ánimo, sin fuerzas; no que está muerta, lo cual sería absurdo porque, en tal evento, no podría hacer esa declaración.


Entonces, ¿cómo debe decirse en el caso de los muertos?
Para los casos arriba citados, y otros que se les asemejen, lo recomendado siempre será usar el verbo matar, tan castizo como el vocablo mamá:


• «Fuerzas combinadas de Ejército y Policía mataron esta mañana a un peligro bandido…».


• «El más tenebroso de los hampones del sector XY fue eliminado hoy por miembros policiales».


• «Durante un fuerte dispositivo policial, cayó muerto el más buscado de los jefes guerrilleros del país».


• «El ladrón fue asesinado cuando intentaba huir con un cuantioso botín».


Que se escuchan fuertes el término matar y sus sinónimos, argumentan algunos. Seguramente. Pero la normativa no hace disquisiciones ni diferenciaciones de esa naturaleza.


Por lo demás, usar otro vocablo solamente con el ánimo de «bajar» el tono del significado de matar, no desaparece tal hecho ¡ni resucita al muerto!


Así que yo recomiendo dejar el abatimiento, recobrar ánimos y dedicarle más tiempo a la consulta -tan útil y esencial- del diccionario, a fin de no usar palabras cuando no caben en una expresión determinada.

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Observaciones idiomáticas en televisión, con Jairo Cala Otero.
Sintonice todos los martes a las 8:45 a. m. el programa El café de la mañana, del Canal TRO.


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Preguntan los lectores
Mi como pronombre y como adjetivo
Quiero saber, por favor, cuándo el monosílabo ‘mi’ lleva tilde y cuándo no. ¿Podría despejarme la duda?
Gracias.
Alberto Rincón M.


Respuesta
Con mucho gusto.
La tilde diferenciadora en los monosílabos, llamada diacrítica, se usa para distinguir palabras de igual escritura y diferente categoría. Mi es adjetivo y es pronombre. Ejemplos:


• Este es mi carro (adjetivo posesivo).
• Este carro me pertenece a (pronombre personal).

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Persona y gente
Quiero preguntarle algo: desde niña me enseñaron que cuando se habla de una persona se dice, por ejemplo: «Él es muy buena persona», en vez de «Él es muy buena gente». Sin embargo, oigo a diario todo lo contrario, y en personas de cierta educación y cultura. Le agradeceré me saque de esta duda en cuanto tenga un rato disponible.
Muchas gracias,
Emilia
Estados Unidos.

Respuesta:
Absuelvo tu inquietud respecto de la expresión «Él es muy buena persona»:
El vocablo ‘persona’ individualiza la naturaleza de cada ser. Pero la palabra ‘gente’, a pesar de significar pluralidad de personas, no está mal aplicada para una sola de ellas.


Así lo determinó la Real Academia Española al admitir en su diccionario oficial uno de los usos de ese término: 'Buena gente: Locución adjetiva. Dicho de una persona: Que es buena, que tiene bondad'.


Así las cosas, tanto persona como gente pueden usarse indistintamente, sin prevención de caer en error.
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Revista «Español Correcto»
Notas diversas sobre el uso correcto del español.
Solicítela ya. Envíos a cualquier ciudad de Colombia, a partir de cinco (5) ejemplares.
Celular: 315 401 0290

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Madriguera idiomática
Por Jairo Cala Otero
1. «Con un sencillo pero sobrio homenaje religioso, se conmemoraron ayer los 50 años de vida sacerdotal de Monseñor…»:

Se quiso hacer tan expresiva la oración y su significado que se cayó en una redundancia. Una inutilidad. El vocablo ‘sencillo’ es equivalente a ‘sobriedad’. El motivo requería sobriedad, pues se trataba de la celebración de las bodas de oro de un jerarca de la Iglesia Católica. La sencillez es recomendable en el lenguaje, para no enredarnos.


2. «Es un caso subgénesis»: La conocida locución latina es «sui géneris», que significa del mismo género, de su misma naturaleza o especie. Pero un redactor de noticias escribió este nuevo giro «españolizado». «Subgénesis» debe de ser algo que está por debajo del génesis (primer libro de la Biblia); o por debajo de la génesis (principio de algo).


3. «Las FARC fueron señaladas como los autores del atentado»: Aunque se dice y se repite, muchos todavía no entienden qué es concordancia de género y número. En este caso, se incurrió en discordancia de género.

Esto es, no concuerda el género femenino del sustantivo FARC (predeterminado en esta oración por el artículo las), con el género masculino autores (precedido por el artículo los). Para que hubiese concordancia debió escribirse: «Las FARC fueron señaladas como las autoras del atentado». ¡Femenino con femenino, y plural con plural!


4. «Aquí se presenta un codazo»: Un conocido comentarista de fútbol usó esta expresión en uno de los canales colombianos de televisión. No hay error lingüístico grave. Solo que ‘presenta’ no debió ser el verbo empleado. Pudo haber dicho: ocurre, asesta, infiere un codazo. Además, hay una descripción innecesaria, puesto que los televidentes estaban viendo la osada actitud del jugador agresor, sobre otro del equipo contrario. El comentarista debió limitarse a su papel: a comentar. Quienes ven fútbol por televisión están al tanto de cada jugada.


5. «Mañana nos volvemos a ver desde Cartagena»: Las modelos-presentadoras no cesan de insistirnos en que nos dejemos ver de ellas a través de las pantallas chicas. Como lo hizo una de las conocidas presentadoras de un canal televisivo colombiano, cuando se reportaba desde «El corralito de piedra», en el reinado de belleza. Me sigo preguntando cómo harán ellas para «vernos» a través de las pantallas de cada televisor. Una tarea para Mandrake, o para Harry Potter. Lo que deberían hacer es invitarnos -a los televidentes- a que veamos los programas que ellas presentan. Eso sí es posible. Aunque, en verdad, solo vemos sus imágenes.


6. «Si no hay valores y no hay amor es muy difícil encausar a los hijos por el buen camino»: He aquí una de las causas por las que no se logra que los jóvenes marchen por buena senda. Si se escribe condenándolos a juicios judiciales, se los está enviando camino de los juzgados o de la Fiscalía; y, por allí derecho, a la cárcel. Porque encausar -con s- es enjuiciar a alguien por algún delito, y encauzar -con z- es orientar por recto camino algo o a alguien. Mejor es, entonces, encauzar a los hijos por buen camino. De paso, pudiera ser que también ellos aprendieran a escribir bien.


7. «Había sido ex secretario de la gobernación»: En una nota periodística sobre el fallecimiento de un exfuncionario, se cayó en este giro alocado. Primero, el prefijo ex debe escribirse unido a palara base (secretario, en este caso): exsecretario. Y, segundo, como ese prefijo significa ‘que fue y ha dejado de ser’, sobra que se diga que «había sido». Luego hay redundancia en esta oración. Y Gobernación debió llevar ge (g) mayúscula. Pudo escribirse: «Había sido secretario de la Gobernación»; o «Era exsecretario de la Gobernación».


8. «El paciente masculino, está en observación; la paciente femenina, en cirugía»: Lo escuché y no lo podía creer. Pero tuve que hacerlo. Era un médico costeño que daba un parte sobre el estado de salud de dos pacientes, víctimas de un hecho sangriento. Al galeno le faltaron, sin duda, clases de gramática. Ojalá que las de Medicina las haya asimilado bien, para fortuna de sus pacientes. Con el mero uso del artículo determinado masculino el, se indica que se habla de varón u hombre. Y con el mero uso del artículo determinado femenino la, se habla de hembra o mujer. Se colige que el médico quiso hacer aclaración de sexos, pues el término ‘paciente’ es ambivalente: sirve para masculino y para femenino (la paciente, el paciente). Pero pudo haber dicho: «Los pacientes están: el hombre en observación, y la mujer en cirugía»; o «El hombre está en observación, y la mujer, en cirugía».


9. «…porque yo ya no necesito robar»: Dicen que el subconsciente suele traicionar, a veces. Como le ocurrió a un candidato a una Gobernación de Colombia, con esta expresión, que lo dejó en la cochina desvergüenza. En su intento por decir que tenía su situación económica definida, metió «las de caminar». Así que terminó diciendo que ya no necesita robar. Luego es fácil deducir que sus pertenencias no tienen procedencia limpia; o adivinar cuáles eran sus intenciones detrás de su aspiración electoral. ¡Vaya, vaya! Y no hubo Fiscalía alguna que lo hiciera «cantar». Él solito «entonó» las notas de su conciencia.


10. «Lady a perdido 14 kilos»: En una propaganda, en un medio de comunicación impreso en Colombia, se hacía referencia a una mujer que, tras tomar un preparado natural, había logrado reducir el peso de su cuerpo. Pero el aviso fue desafortunado: la inflexión del verbo haber la escribieron sin hache: ha. Así que Lady perdió 14 kilos, y el autor del aviso ¡perdió ortografía!


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Reflexión
«La lectura alimenta el espíritu y le da reposo cuando está fatigado por el esfuerzo». (Lucio Anneo Séneca).

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