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¿Cuál Bicentenario?

Por JJPalomino*

“Nos han escrito y oficializado una versión complaciente de la historia, hecha mas para esconder que para clarificar, en la que se perpetúan vicios originales, se ganan batallas que nunca se dieron y se sacralizan glorias que nunca merecimos”
Gabriel García Márquez


Informe de los sabios colombianos


A nosotros los colombianos nos siguen creyendo ingenuos, nos están imponiendo, El Bicentenario con un himno oficial, con fiestas y discursos patrioteros, una efemérides que no es tal, porque no es verdad, en esa fecha no se promulgó ninguna independencia, tampoco desde entonces, como nos lo venden y celebramos: Somos soberanos.

El 20 de julio fue el papelón histórico con el que se inicia La Patria Boba, ocurrió en la Nueva Granada, territorio de la actual Colombia, y tan solo sirvió para reafirmar nuestra reverencia y servidumbre al Rey Fernando VII de España en la persona del Virrey Amar y Borbón, demanda por uno de los jefes de la oligarquía criolla, José Acevedo y Gómez y uno de nuestros héroes llamado Camilo Torres, quien además se unía al nuevo gobierno firmando. El texto original reza:

“Firmaron con la mano sobre el evangelio y la otra formando la señal de la cruz , a presencia de Jesucristo Crucificado : «Juramos por el Dios que existe en el Cielo, cuya imagen está presente y cuyas sagradas y adorables máximas contiene este libro, cumplir religiosamente la Constitución y voluntad del pueblo expresada en esta acta, acerca de la forma del Gobierno provisional que ha instalado; derramar hasta la última gota de nuestra sangre por defender nuestra sagrada religión a nuestro amado Monarca Don Fernando VII y la libertad de la Patria”(1)

Escasamente treinta años antes también, en otra vergonzosa fecha patria llamada Rebelión Comunera, Manuela Beltrán una de nuestras grandes heroínas, a pesar de la inconformidad del pueblo santandereano con la tiranía de la ocupación española, muere fusilada por gritar ¡Que viva el rey!,

El 20 de julio, abre sí una brecha histórica, que años más tarde fue capitalizada por dos ambiciosos jóvenes generales criollos rivales, que zanjaban sus diferencias compitiendo quien era mas severo con los invasores: Bolívar hizo fusilar 800 prisioneros españoles incluidos los que estaban en un hospital y Santander a 30 soldados y su general, derrotados en la Batalla de Boyacá. Y por supuesto prevaleció el más malvado y el que fusilaba mas, como nos lo documenta, Gabriel García Márquez en el magistral, “Informe de los sabios colombianos”.

Como lo ven históricamente y desde siempre nos batimos más por nuestros intereses que por nuestros derechos. Al oír el instituido Himno al Bicentenario. “Mas Colombia”. Que según el autor Miguel de Narváez se inspira en el concepto de libertad del pasado, caemos en el ridículo de promover lo que no somos. Una radiografía mas aproximada a la realidad nos la recuerda nuestro Premio Nobel: “En cada uno de nosotros cohabitan, de la manera mas arbitraria la justicia y la impunidad: somos fanáticos del legalismo pero llevamos bien despierto en el alma un leguleyo de mano maestra para burlar las leyes sin violarlas o para violarlas sin castigo.”


Para rechazar esa fiesta patria y ese himno ridículo, les relaciono lo siguiente:


Como me hubiera gustado servir a la patria…
Como me hubiera gustado servir a la patria…
Pero no como político, ellos no sirven para nada
y como se cansan según ellos,
y la patria les sale a deber
hay que pagarles hasta que se mueran.
No como soldado o policía, ellos son tontos
y terminan sin saber
cuidando el botín y las recompensas
que se roban los políticos y los generales.
No como payaso porque en mi país ya nadie se quiere reír.
Nadie se inmuta por nada.
Como poeta tampoco, no les hacen caso.
Son pobres locos que terminan arrollados por los carros,
como sucedió con Gonzalo Arango, y el pobre Raúl Gómez Jattin,
Como sacerdote no:
“Mi patria es una tierra de infieles
que odia por todo y mata por nada”.
Me hubiera gustado servir a la patria
como profesor de primaria y prevenir el mal.
Enseñarles a los niños la verdad:
La patria es y será sorda y ajena.
Sólo nos pertenecen, los sueños, el cielo y las estrellas.
Les hablaría del valor de los saludos y los abrazos,
Que el verbo más importante de la vida
no es el verbo tener, sino el verbo amar.
Enseñaría a los niños que las matemáticas son la medida de la justicia
y son necesarias para vivir: Por no saber restar y dividir
en la patria hay odio y estamos en guerra.
Como me hubiera gustado servir a la patria…
JJPalomino


(1) Biblioteca del Congreso de la República de Colombia. Acta de la Independencia de 1810

Periodista independiente, radicado en Broward, FL. USA desde el 2002.

 
     
 
 
     
     
 
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