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CIENCIA,
TECNOLOGIA E INNOVACIÓN EN COLOMBIA
Luis Carlos
Galván*
Colombia tiene ciertos problemas que principalmente nos afectan a nosotros,
por lo tanto somos los llamados a encontrar sus soluciones, como son:
una industria poco desarrollada, el atraso abismal en el campo, un medio
ambiente destruido, enfermedades propias de nuestro medio como la leishmaniasis,
una economía que no es solida, entre otros mas. El mejor camino
es producir nuestro propio conocimiento, así que debemos invertir
en ciencia, tecnología y formando un capital humano optimo, ósea
personas formadas con idoneidad para que piensen y puedan resolver nuestros
propios problemas.
Está comprobado que la Ciencia y la tecnología no solo brindan
soluciones a problemáticas de su entorno sino que también
impulsan enormemente el progreso social y económico de un país,
un caso ejemplar: Brasil, que en el 2000 se impuso el reto de que la ciencia,
la tecnología y la innovación fueran prioridad para su desarrollo.
Las metas que se propusieron ese año son hoy hechos concretos,
en este momento es uno de los países que invierte uno de los porcentajes
más alto de su Producto interno Bruto (PIB), la consecuencias de
esta política pública saltan a la vista, el enorme crecimiento
en esta última década es único ya que no lo obtuvieron
a lo largo del siglo pasado.
La ciencia y la tecnología en Colombia ha tenido un desarrollo
muy pobre, asimismo existe un déficit de capital humano por los
escasos doctores que tenemos en el país (Actualmente hay cerca
de 4.000 doctores, se gradúan alrededor de 100 doctores anuales,
mientras en Brasil se gradúan cerca de 10.000 al año), con
la idea de cambiar esta realidad se aprobó la ley 1286 del 2009,
denominada la ley de ciencia, tecnología e innovación (CT+I),
está ya tiene un año de su aprobación pero no existe
voluntad política para que se cumpla a cabalidad. Colciencias rescata
que la ley trazó el camino a seguir, pero lo cierto es que las
metas no se están cumpliendo. En el 2009 el gobierno colombiano
aseguró que para este año la inversión en CT+I llegaría
al 1% del PIB, situación que no es esta cumpliendo, es mas ni se
está superando el 0.4% del PIB que es la tradicional partida presupuestal
que se destina para este rubro en Colombia. Panorama que debe cambiar
si queremos salir del subdesarrollo, es hora de darle una verdadera importancia
a la CT+I y convertirla en uno de los pilares de nuestro desarrollo como
lo hacen los países más desarrollados del mundo, por lo
tanto el país debe pasar de las buenas intenciones de los gobernantes
a tener una política de Estado clara, coherente y seria en este
campo, imponiéndose estos retos: Invertir por lo menos el 1% del
PIB en el desarrollo de la CT+I, identificar aéreas prioritarias
de investigación para potencializarlas y formar un doctor por cada
mil habitantes.
Con la entrada del nuevo gobierno se espera que aparezca la voluntad política
para poner a andar la ley de la CT+I, bien sea con un Juan Manuel Santos
comprometido con una real prosperidad democrática o en su defecto
el Partido Verde que armados por el lápiz y la Constitución
hagan control político no solo para exigir el cumplimiento de dicha
ley sino que también se profundice, porque directa o indirectamente
la CT+I jugaban un papel trascendental en la construcción de la
visión de país que nos propusieron en sus campañas.
*Miembro del Semillero de Investigación de Derecho
de procesal civil de CECAR y del taller literario Paginas de Agua, Renata-Sucre.
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