| |
|
|
| |
Dirigida
por: Ricardo León Peña Villa y Manuel Tiberio Bermúdez |
|
| |
||
|
| Poetas en red | Crónicas | | Celebrar a Pedro Pietri | |
| |
|
Los
textos que se leen en este sitio web, son responsabilidad de cada autor.
|
|
|
||
| |
||
|
|
||
![]() |
||
Libera ingrids… Por Manuel Tiberio Bermúdez Y
te sacaran billete… Y según la colombo-francesa, parece que el daño fue bien grave pues está pidiendo como reparación la nada despreciable suma de 15 mil millones de pesos por los daños morales y económicos sufridos durante su cautiverio por ella, su madre y sus dos hijos. Aquí entre nos, yo pienso que el que debe ser indemnizado es el pobre esposo de la señora Ingrid, Juan Carlos Lecompte, por los daños morales que sufrió por parte de la exsecuestrada de las Farc al dejarlo viendo un chispero luego de su liberación, y el más enamorado que un colegial. Y eso que el pobre andaba como un loquito para arriba y para abajo con una foto tamaño familiar pidiendo que el mundo se compadeciera de la secuestrada y buscara su liberación. Después se subió a un helicóptero a tirar papelitos pidiendo la libertad de quien después “ni lo voltearía a mirar”. Ha sido tanta la piedra de Monsieur Lecomte que escribió un libro que tituló “Ingrid y yo, una libertad dulce y amarga”, en el que muy seguramente contará cosas que develaran la verdadera personalidad de la señora Betancur, tal como lo hicieron los gringos con ella liberados que según dicen en el cautiverio no era que se portara muy bien y como que en la convivencia era de muy mal talante. Lo cierto es que con la solicitud de reparación de la señora Ingrid, ahora se vendrán en chorrito otras solicitudes de las tantas personas que han sido secuestradas por algunos de los grupos o actores armados como ahora se les llama. Y unidos a estas solicitudes de reparación vendrán las de los desplazados, las de las familias de quienes fueron víctimas de los falsos positivos. Y es que el argumento es para analizarlo. El estado tiene la obligatoriedad de proteger la vida, honra y bienes de los ciudadanos y eso en muchas ocasiones es solo un enunciado en nuestra carta magna. Mejor dicho, llegó la hora de las demandas…serán muchas las que se harán contra del Estado, pero que progresen y tengan efectos positivos eso ya será otro cuento.
|
||