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Dirigida
por: Ricardo León Peña Villa y Manuel Tiberio Bermúdez |
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textos que se leen en este sitio web, son responsabilidad de cada autor.
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LA MESA ESTÁ SERVIDA Fernando Duque N. La
muerte de Jorge Eliécer Gaitán fue la confirmación
de la desgracia colombiana. Lo mataron por denunciar la violencia en los campos y el asesinato de decenas de miles de campesinos. La oligarquía liberal-conservadora, la Iglesia, Estados Unidos y los medios de comunicación lo condenaron a muerte. Lo mataron para que no ocurrieran los cambios democráticos y la paz que en todos los demás países de América Latina se venían dando. Sesenta años después, quienes lo mataron, más los carteles de la droga, siguen matando y gobernando, regando de cadáveres la sangrienta Patria como hace sesenta, cien y ciento cincuenta años. Hoy los dueños del país y los que gobiernan son los mismos de hace 150 años y los mismo que mataron a Gaitán. Miren los apellidos. Van mucho más de cien años. Mucho más de cien años lleva el río de cadáveres y el destape de fosas comunes. El robo de tierras a plomo y el asesinato de trabajadores y de opositores. En pleno siglo XXI Colombia parece un país de la Edad Media. Siempre que pienso en Shakespeare, que leo a Shakespeare, me parece que habla de Colombia y de los colombianos. Hamlet es colombiano porque en su indecisión, en su duda, en su odio al tío, en su padre inexistente (es un espectro), en su incesto hacia la madre, en su ambigüedad hacia Ofelia, no se decide a nada y termina muriendo y matando. No descansa, no está contento hasta que todos han caído muertos, incluido él (como en una fiesta paraca del Urabá antioqueño). ¿Y
el Rey Lear? otra desgracia, porque el padre no obtiene de su hija menor
el amor incondicional (porque no entiende el amor de otra manera) y en
su soberbia la deshereda y dispara las desgracias para su familia. Se
muere de dolor, de rabia, de soberbia, de orgullo, se lamenta, gime como
el más desdichado de los padres cuando ya no hay nada qué
hacer. Cuando su mismo orgullo ha creado la desgracia porque su hija se
ha suicidado. ¿No se parece Colombia en estos 200 años a una orgía de sangre, peste, miseria desprecio y guerra de la Edad Media? Bueno, pues esta es la Colombia que nos ha dado el bipartidismo. Eso era lo que quería decirles: la realidad colombiana le gana a Shakespeare: sus secuestros larguísimos, sus guerras interminables, su horrorosa guerrilla, su masiva prostitución infantil, sus continuos atracos, sus robo de niños, sus 11 millones de indigentes, sus descuartizamientos, sus cortes de franela, su sevicia para matar al prójimo, su 99% de impunidad, sus 4 millones de desplazados, sus 6 millones de hectáreas conseguidas a plomo, sus decapitaciones de niños frente a toda una escuela, su tercera parte de congresistas de gobierno en la cárcel, sus falsos positivos, sus fosas comunes de 2.000 cadáveres, sus ministros y sus generales del narcotráfico, sus 30.000 desaparecidos en diez años, su total ausencia de principios e ideología. Shakespeare se hubiera asqueado de tanta maldad y tanta corrupción. Nuestra dirigencia política no tiene igual en el mundo. Es la más corrupta y criminal porque se ha enriquecido y ha envilecido a nuestro pueblo a nombre de la democracia. Si dicen que Gabo no inventa nada porque la realidad es más fantástica, Shakespeare a lo mejor tampoco inventó nada; copió de la historia; algo de aquí, algo de allá y algo de su época. Y su época era la misma época de la conquista de América. Por contrariar las leyes de la Historia, existe un país en América que está congelado en el tiempo, que se quedó en las tenebrosas brumas de la Edad Media, que introduce por simulación (para despistar a los demás países) la modernidad y la posmodernidad, y grita palabras como democracia y libertad. Hoy ha pasado algo increíble, algo inusual, que millones deseábamos. Hoy se ha dado un paso importante para partir esta historia en dos. Dos candidatos DECENTES, dos profesores universitarios han decidido aliarse. Nos alegra esta alianza, a ver si llegamos a la modernidad, a los derechos humanos, a la libertad y a la democracia de la que gozan muchos países hace más de cien años. Esperamos que esta onda se agrande, que los millones de jóvenes y de adultos que están entusiasmados en todos los rincones de Colombia y con todos los medios propagandísticos no desfallezcan. Están dispuestos a cambiar la historia, a no seguir resignándose, quieren darse y darle otra patria a sus hijos, para ello han propuesto este viernes 9 de abril (fecha simbólica) en todas las ciudades de Colombia, un acto llamado “la mesa está servida” para que firmemos por una alianza donde entre también Petro (que se lo merece porque fue el que se inventó la idea hace meses) y Pardo, que insiste en la oposición y ha rechazado al ultrauribista Vargas Lleras. La
mesa está servida. Un milagro… y Colombia saldrá de
la Edad Media |
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