Dirigida por: Ricardo León Peña Villa y Manuel Tiberio Bermúdez


| Poetas en red | Crónicas | | Celebrar a Pedro Pietri |

Los textos que se leen en este sitio web, son responsabilidad de cada autor.
 
 
Google
Estadisticas y contadores web gratis
 
 
 
 
 
 

TOTAL Y COMPLETAMENTE MUERTO
Por: Renandarío Arango

Desde hacía dos días el ametrallamiento y ruido de la lluvia sobre el alféizar de mi ventana me obligó a una rutina cacofónica, donde ya para el final de la noche del segundo día, los vientos se aceleraron a unas 45 millas por hora, con alertas para todos los Condados y el área de los tres estados que circundan Nuyork.

No en balde los vidrios comenzaron a vibrar cambiando la entonación con algunas variantes, donde el repentino silencio acompañado de baja en la temperatura nos trajo de nuevo otra tormenta de nieve. Esta fue llegando sobre la lluvia, después de que la anterior no se había derretido en su totalidad, ya que con el frío se arrumaron los témpanos en los drenajes de las esquinas, creando obstáculos donde cada quien asumía las consecuencias y los colaterales de ensopar al vecino en el salto, o acuatizar sobre el final de su columna vertebral y aledañas.

Otra fue la llamada de emergencia para los viejos edificios, en dos casos de
alto riesgo: derrumbes de los mismos a causa de fallas en los cimientos, e incendios accidentales provocados por la desinformación de algunos emigrantes que usan la hornilla como calefacción, o algunas extenciones eléctricas para calentadores, los que sobrecargan la líneas que se recalientan, creando una pira de lo que antes fueron sus viviendas.

Después de estos detalles, sólo faltaba ver de qué manera nos iría a afectar el remanente de una tormenta que como nunca, - pocas veces ocurre -, decidió devolverse desde la punta de Long Island haciendo un repaso y redoblando la cantidad de nieve caída en las últimas cuatro semanas.
Dos amigas habían amenazado con pasar este fin de semana, y otra dejó de cumplirme un compromiso porque según planearon, se encontraría con su esposo para continuar otro vuelo rumbo a unas vacaciones merecidas; lo que ella ignoraba era que los pilotos de la aerolinea Alemana, habían decretado huelga, por lo que decidió hacer uso de velas y rogativas, y tal vez le sirvieron las primeras para algo, pues la rogativas no levantaron a los parados pilotos; y de las otras, acobardadas por el frío me conformo con sus mensajes de internet describiéndome sus rutinas de claustros obligatorios.


Una de ellas lamenta no poder usar su bicicleta, vehículo que pierde todo encanto y pone a riesgo a todo aquel que decida retar la ley de gravedad, pues las he visto apiladas, encadenadas y olvidadas para estos días de recogimiento de piernas, mientras la otra dice que gracias a la tormenta de nieve se pondrá a hacer lo que no había hecho antes, espero que me cuente después cómo le fue, pues ignoro completamente que le hacía falta por hacer.


Hasta ahora sigue la nieve en cortinas de gasas insistentes, cayéndose con el cubrimiento de todos los lugares que se presten a sustentarla, incluyendo un autobus de pasajeros al que se le reclinó un desraizado y pesado árbol con intenciones de hacerlo dos en uno; y hasta otra alerta nos han dado con la reserva de no visitar los parques o avenidas frondosas, pues la enorme rama de un árbol sobrecargada del blanco elemento se desprendió sobre un citadino que deambulaba por el Parque Central, dejándolo como diría un amigo: total y completamente muerto.

 
     
 
 
     
 
 
     
     
 
 
     
 
 
     
     
 
Envíe sus comentarios
 
 
Archivo de ediciones anteriores