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LA ESCRITURA INVISIBLE

Ojeando –y hojeando- mis papeles manuscritos, con el fin de separar aquello que podría se recuperable, de lo que definitivamente tendría que ir al cesto de la basura; me encontré con cuatro hojas tamaño carta blancas, totalmente “limpias”; pero de ninguna manera vírgenes o inmaculadas. Pues, después de reparar un poco en ellas, pude ver y sentir gran cantidad de pequeñísimos hoyuelos repartidos a lo largo y ancho de la hoja; tan pequeños e invisibles como los que dejaría la presión de un bolígrafo sin tinta sobre un hoja de papel.

De inmediato comprendí que esa superficie llena de pequeñas depresiones por un lado, y de finas protuberancias por el otro; y qué al tacto y a la vista parecía uno de esos raspadores que se utilizan en la cocina era, ni más ni menos, que algún texto escrito con la invisible grafía de los ciegos.

Se trataba, entonces, de un manuscrito realizado en la hermética escritura que inventara el Sr. Braille para poder leer y escribir durante las eternas noches de los ciegos. Un manuscrito que pronto recordé haber encontrado abandonado en una de las mesas de estudio de la biblioteca de Comfenalco de la Playa; y el cual me guardé de prisa, como si de un objeto de gran valor arqueológico se tratara. Por lo menos, para mí, tenía el valor de algo exótico y casi que iniciático.

Aunque desde el primer momento sentí algo de curiosidad - natural en cualquier “ocioso lector” - de conocer su contenido, casi de inmediato perdí todo interés en averiguarlo; ya que, en primer lugar, tendría que buscar la ayuda de algún lector conocedor de la escritura Braille, y en segundo lugar, consideré que no valdría la pena, pues con seguridad se trataría de cualquier ejercicio de escritura, o de las notas que un invidente tomó para algún trabajo escolar.

En síntesis, sólo se trataba de cuatro hojas completamente “sucias” por ambos lados, imposibles de reutilizar para un ciego; pero perfectamente reciclables, por ambos lados, para alguien que, como yo, aprecia el valor del papel y los árboles del que proviene.

Respecto a lo que sí no ha disminuido mi curiosidad, es en lo relativo a las cuestiones de aspecto técnico. Pues este tipo de escritura, más que un simple acto, lo considero toda una diestra ejecución. La cual se me figura muy semejante a una especie de tejido o talla con punzón. Quienes así escriben, más que escribientes o escritores serían, literalmente, hábiles tejedores del lenguaje, diestros grabadores y escultores del verbo, auténticos talladores de la palabra. (A propósito, ¿cómo se llamará este instrumento de escritura; análogo a nuestros lápices, bolígrafos y estilográficas, con que se escribe en braille? ¿Las habrá también de diferentes calidades y diferentes precios y marcas que revelen el estatus de quienes la poseen? ¿Tendrán los invidentes ricos o mafiosos sofisticadas “plumas” de oro? ¿Existirán especies de ‘kilométricos´para braille? ¿Podría improvisarse un “bolígrafo de estos con un alfiler o una aguja capotera? Esto sí quisiera averiguarlo cuanto antes; y a la primera oportunidad iré al Instituto de Ciegos y Sordos que, si mal no recuerdo, está ubicado en el barrio Prado, cerca a Villanueva).

Estos artistas cuando leen o escriben acarician, estrujan y arañan cada oración, cada palabra y cada letra, como si de un cuerpo amado u odiado se tratara.

Me pregunto, por ejemplo, ¿cómo “visualizarán”, qué sentirán al leer la palabra ojos, la palabra cielo, la palabra ver? ¿Grabarán con especial delicadeza la palabra amor cuando escriben al amor, a un amor? ¿Con qué fuerza esculpirán las palabras odio, traición, rencor?... ¡Cómo me gustaría contemplar a un ciego leyendo una carta de amor, acariciando al amor!

Se me olvidaba decir que el presente texto lo escribí sobre esas blancas pero repujadas hojas. Es decir, que lo que realmente hice fue una suerte de palimpsesto. Aunque no haya sido necesario borrar una sola coma… Y; a propósito, ¿cómo se escribirán en braille, valiéndose sólo de puntos, la coma y el punto y coma, las tildes, la exclamación y, en general, los signos de puntuación? ¿Existirán las negrillas, los subrayados, las sangrías, etc.?

Pienso, además, que quizás haciendo este palimpsesto, en algún lugar; por mero azar, haya escrito sobre la palabra pezón o la palabra clítoris la palabra labios o la palabra lengua. La palabra libertad sobre la palabra secuestro o la palabra cárcel. La palabra vida sobre la palabra muerte, o al contrario, como lo es de hecho.

Y continuando con las pequeñas curiosidades técnicas, ¿existirán los tatuajes para ciegos? ¿Cómo y con qué utensilio borrarán los ciegos? ¿Quizás con un rodillo, una pequeña aplanadora? ¿Qué harán con las hojas que desechan los escritores ciegos? ¿Existirán los palimpsestos en escritura braille, las impresoras y las fotocopiadoras?

No conozco ningún libro en braille, y tal vez sería estupendo encontrar una librería con libros de segunda de este tipo, pues fácilmente podrían ser convertidos en agendas, libros o diarios.

Aunque, pensándolo bien, por cuestiones de asepsia, no creo que sea una buena idea, ya que, literalmente, estos sí que serían libros usados, libros de segunda y quién sabe cuántas manos.

Y para terminar, quisiera señalar otra particularidad de la escritura braille, y es que solo en ella podemos encontrar lectores diestros, lectores zurdos y lectores ambidiestros.

León Gil

 
     
 
 
     
     
 
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