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Desde
mi ventana abierta
Julio C. García Sánchez - Nueva York
Cuando el espacio en un medio informativo traiciona, especialmente en
el impreso, la incomodidad que crea al periodista o autor del artículo
que desea publicar enteramente, se condiciona en el cadalso de tener que
recortar cuando debemos ajustarnos, y dejar afuera tantas cosas ricas
e interesante acontecidas en la trayectoria de un verdadero triunfador
en la literatura y el periodismo. Les confiesó, cómo miembro
del cuarto poder, que la decisión a tomar irrita, decepciona, nos
aturde y por último, se forma una mescolanza de decepción
y manos atadas, al no poder reconocer enteramente toda una vida ligada
a la literatura y el periodismo de un grande entre los grandes que hace
solamente unas semanas se nos fue a los 75 años de edad.
Pero no quiero encarcelar mi mente, y dejar de brindarle mi respeto desde
esta ventana abierta al mundo, por lo que fue y significó su aporte
a las letras para el país que lo vio nacer Argentina, para los
países latinoamericanos, y para la nación que lo acogió
con los brazos abiertos, los Estados Unidos de America.
La muerte del escritor y periodista Tomás Eloy Martínez,
autor de “Santa Evita” y de numerosas obras de ficción
y artículos, al fallecer el pasado 31 de enero, victima de cáncer,
mantuvo una mirada atenta sobre el mundo, como puede leérse en
su última columna, “Desafío de la cultura narco”,
dictada con enorme dificultad, pero respondiendo hasta el final de sus
días con una lucidez y ese coraje de plasmar sus trabajos de investigación
en su labor periodística y dentro de la literatura, actividades
que practicó con maestría.
Eloy nació en Tucumán en 1934, y fue en esa provincia argentina,
donde inicio su profesión
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Tomás Eloy Martínez |
periodista.
Fundador y miembro de la redacción de la revista “Primera
Plana”, que marcó una época del periodismo argentino
en los 60, fue también jefe del suplemento cultural del periódico
“La Opinión”, y fundador del “Diario de Caracas”,
durante su exilio entre 1976 y 1983 en Venezuela y fundador del periódico
“Página 12”, en Buenos Aires. Fue biógrafo del
ex presidente argentino Juan Domingo Perón publicando los libros
“Conversaciones con Perón”, “La novela de Perón”,
entre otros. Pero indiscutiblemente su obra más premiada por el
público y la crítica fue “Santa Evita”, una
singular novela sobre el derrotero del cadáver de María
Eva Duarte de Perón,
Sus últimos años transcurrieron en una ida y venida constante
entre su país y su residencia en Estados Unidos, donde dirigió
el programa de estudios Latinoamericanos de la Rurgers University de Nueva
Jersey. Precisamente, las autoridades de esa institución lamentaron
su muerte en un comunicado, en donde destacan que “sus amigos y
colegas lo recuerdan por su amabilidad, generosidad y el buen humor constante,
a pesar de una vida afectada por el peligro y la tragedia”. Pero
muchos recordaremos a Tomás Eloy por sus convicciones, su valentía
y su defensa de justicia, y esto lo digo con una preocupación hacia
esos valientes periodistas, que como él, sin miedo, combaten con
su pluma mordaz, las injusticias que se comenten en este mundo.
No se puede denegar, que hay autores, en la historia de la literatura,
que con una obra conquistan la eternidad, como es el caso en el pasado
del legendario escritor Miguel de Cervantes Saavedra y su famoso libro
“Don Quijote de la Mancha”. Y porque no, el fenecido Tomás
Eloy Martínez, que con su entrega literaría “Santa
Evita”, se catapultó a la cima del reconocimiento mundial.
Y cómo éstos dos escritores, otros muchos han dependido
de la publicación de un sólo libro, en todas las manifestaciones
de ser un gran autor. Pero donde un servidor no encaja en ciertos comentarios
que se vierten tocando la sensibilidad de los diversos lectores que existen
en el mundo dentro de las categorias de la literatura, es cuando se enfatiza
en esos otros autores de literatura “liviana” donde se les
encierra como autores de múltiples novelas escritas, y no merecen
siquiera una línea en el futuro causando malestar posiblemete para
quienes merecen el respeto, por haberse quemado las pestañas miles
de horas desparramando ideas, concibiendo tramas y escribiendo cientos
de miles de página a través de una carrera como escritor.
Aquí salimos en defensa recientemente de Corín Tellado publicando
su vida tras su muerte ocurrida hace unos meses, y recientemente sobre
el escritor español Juan Gallardo, tildado ambos escritores como
los reyes de los bolsilibros publicando a tutiplén miles de “libritos”
con tramas fáciles, girando en el amor, aventura y acción
de pacotilla respectivamente.
Lo que más me llamó la atención de los críticos
hacia esta modalidad de escribir libros de entretenimiento, fue, que de
manera sarcástica aludían que Juan Gallardo, pese a sus
2,000 novelas escritas, jamás ganaría un premio Nobel. Y
es cierto, y no se aleja de la verdad. Pero es necesario humillar públicamente,
a quien consumió toda una vida escribiendo novelas “fáciles”
sin pretender trascender, sino entretener a sus miles de lectores. De
la misma manera me podría expresar sobre Corín Tellado,
la reina de las novelas rosadas. No hay derecho, y merecen un absoluto
respeto. ¡Punto!
Si no fuera por poetas vigentes y organizaciones serias que trabajan arduamente
en Puerto Rico por la cultura y el mundo literario, quien sabe si pasaría
desapercibo una fecha donde se conmemora la vida de una de las más
grandes poetas nacida en tierra puertorriqueña. Se trata de Julia
de Burgos, cuya poesía trascendió en el mundo entero, y
es venerada en algunos países y en la ciudad de Nueva York. La
Junta de Directores del Centro Cultural Dra. Antonio Sáez de la
ciudad de Humacao, cuyo vicepresidente es el activo profesor Félix
Báez Neris, le rindieron el pasado 19 de febrero un culto homenaje
en la Casona (Edificio Salvador Abreu y Vega) disfrutando del Junté
de Poetas Humacaeños y contando con la presencia de otros poetas
que estuvieron presente para deleitar a los presentes con sus inspiraciones
líricas.
Otra escritora, poeta, declamadora, actriz y productora de teatro, como
lo constituye Myrna Lluch, y quien siempre ha sido una ferviente admiradora
de Julia de Burgos, resaltando siempre su figura y su gran trayectoria
en la poesía, nos envío un poema en la conmemoración
de la fecha del natalicio de la escritora y poeta, donde demuestra una
vez su incansable admiración hacia ella.
Culto
poético
(A Julia de Burgos)
¡JULIA!
Vives en mí y cumpló tu mandato;
rindo culto poético a la vida
con tu legada estrella en mí encendida…
y tu espíritu níveo en que me abrazo.
¡JULIA!
Presente en mí con raíz eterna
Y un rítmico compás entre mis musas;
en mis manos se apoya tu linterna…
con su canto de líricas difusas.
Es
tiempo de vivir, JULIA “La Grande”,
nadie sabe por que soy tu diamante;
nadie sabe por que soy tu elegida…
Es
que tú gravita palpitante
Pero nadie conoce el estandarte…
¡que levantas en mí con doble vida!
Siempre
es agradable recibir noticias sobre autores hispanos que se abren camino
en el mercado anglo-sajón, es decir, publicando sus obras en el
idioma inglés. Si usted es un lector bilingüe, ahora tiene
la oportunidad de disfrutar a los autores hispanos en la lengua de Shakespeare.
La imprenta Gran Central Publishing, una división de la prestigiosa
editora Hachette Book Group USA, ha determinado incluir en su lista a
autores de descendencia hispana de todo Estados Unidos. Un ejemplo lo
es la obra “Lone Star Legend” de Gwendolyn Zepeda, que ya
está a la venta. Una novela en la que una joven que aspira ser
periodista, inesperadamente se tropieza con una historia que amplia su
conocimiento y definición de la palabra “legendaria”.
Así mismo, a través de su personaje, Zepeda nos cuenta sus
propias experiencias sobre la transformación del mundo debido al
fenómeno del Internet, empleando para ello un relato relevante,
moderno y a la vez universal.
Para
conocer más visite: www.hbgusa.com; lo mismo que www.gwendolynzepeda.com.
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