RICARDO
LEÓN PEÑA-VILLA
Octoño
Es octoño y tengo ganas de tinta.
Suele pasarme por esta época
desde el encuentro en el verso propio.
Un temporal que es viento y hojas amarillas,
octoño, tiempo amado
entre la añoranza del sol
y la cercanía del frío.
Tengo sed de amar
tengo más soledad que la tristeza misma.
Eterna oposición humana
del deseo de compañía
cuando sólo quiero a alguien
y cuando con alguien,
quiero soledad.
Algo pasa en mí en este tiempo,
mi corazón a especta
tiene buen augurio
confianza propia
por la flor del verso.
Ah octoño, cuánto amo tus días
esos de esta ciudad
donde un mendigo clama
por las monedas transeúntes
y yo escribo soledades
en la mesa del bar francés
de la calle Prince.
Ya llegará a quién hacerle versos
ya llegará quién entienda mi locura,
por ahora la compañía es el verso
y la vida misma.
Póstuma
certeza
Digan cuando muera
que New York fue mío.
Dejo la razón porque mientras vivo lo digo, lo siento, lo escribo,
lo camino, lo vibro,
lo tejo, Loisaida, lo lucho, lo reconstruyo, lo amo, lo vi y love.
Sus noches han sido mi vida
mis afanes de a veces, mis pasos suaves
de algunas otras y casi nunca.
Digan que sí, que supe de la soledad en ella,
digan que mi nombre también es Loisaida
para no mostrar ambición, sino el placer
y la lucha Squatter desde el abandono retomado,
como historia “corta” en Manhattan...
Digo y digan, que hice y hago revolución
desde el amor, desde la acción, desde el abrazo,
desde el perro más humano, Tango (y hablo por él)
desde la sonrisa a solas cuando pienso en mis amigos
y sus delirios creativos.
No pondrán mi rostro en las estampillas de correo, lo sé,
porque los poetas somos tatuajes y además gratuitos.
Los magnates tienen libertad de ignorarnos
pero le deberían publicar un libro a cada poeta
que habite en estas calles y ahí seriamos buenos
para ahorrarles impuestos a quienes dan limosnas Wall et Street
y queda nombrado como solución financiera y de conciencia colectiva.
Esto de que digan New York por mí o Manhattan o Loisaida,
es un deseo, los demás están nombrados en cada poema de
antes.
Lo único que pido es una memoria diciendo
que es mía y que lo dejé dicho.
La
Luciérnaga
Esto de la poesía es la vida,
lo certifico en oraciones
desde lo pequeño hasta Dios
alguien escuchará, leerá y habrá sentido.
Cuando el poeta lee
enfrentado a uno o a mil
está ciego
no mira a nadie
él está metido en el espejo de la palabra,
todo es dado para él
desde una voz que reconoce inmediata.
Aunque sea quien más ría
tiene una soledad en su secreto
tiene un verso pasando, casi furtivo
que urge la confesión en papel.
Cuando este poeta habla de frío
lo nombra con tilde, porque sabe del monstruo
del precio de una casa que fue vacía
donde habita con sombra blanca.
Por eso, cuando el poeta lee
abre el secreto albergado
su más íntimo silencio de tinta
palabras con eco y confesión.
Hoy y suele pasar
que muchos días son hoy.
Mi alma, mi casa y la vida
son habitaciones oscuras
donde soy un infante en abandono
que ve a Dios como una luciérnaga
y lo sueño como un sol.
Tal vez él
es quien me levanta la mano en un estadio lleno
y yo, ciego
sin bastón
sin lazarillo.
Suele pasar que mi alma
es un mar agitado
y en el papel guardo la soledad.
Y yo sin saber nadar
sin bote, sin salvavidas
orando como un mudo
que pierde la memoria
Dios … Dios … ¿Me oyes?
… Gracias por la tinta y el papel
gracias por tu punto de luz, luciérnaga.
Suele pasar, como hoy
que quiero empezar a despedirme
de los amados amigos
y me apuro a escribir
un testimonio poema
antes que nada.
Ese punto de luz
me hace sostenerme
guardar la esperanza
y reflexionar :
hoy es domingo
está llegando la noche
y tengo soledad.
Sí, eso es.
Sudaca
A los inmigrantes
Quien nos quiso herir
nos aceptó
reconoció en castellano antiguo
que el sur les llegó
como una página de la historia
500 y más años después.
Les llegó el sur a sus playas
a las plazas
a los trabajos que ellos no hacen,
volvió la España que dio la vuelta por Las Indias
llevó lo cortesano y trajo la malicia.
Llegó el sur a la madre patria
cierren las puertas
llegó el hampa, sí,
los hijos de nuestros hijos,
oh pueblo hermano
oh madre del olvido, santa.
La memoria con perdones
trae un verso propio, ya viejo
y a tiempo para este otro:
‘No es cierto, no,
que mi tatarabuela india
y mi tatarabuelo español
cambiaron espejos por oro
como dice la historia. ¡No!
Ella fue invadida en sus tierras y en su cuerpo
a nombre de Dios y de otros reyes’.
¡Oh memoria, no me olvides!
Sudaca ¡sí! fuerte
como la palabra puñal
que se entierra quien apoda.
Sudaca ¡sí!
el sur está acá y allá
al norte y en el desierto
en el verso, en la música ¡sí!
que suene Piazzola… Sur (y se canta).
Otra
petición
Cuando esté muriendo
no quiero un cura sin afeitar
despidiendo mi vida.
Quiero una monja joven
bella y lozana
en estrén de santidad
que me bese lento
y que cante: Oh buen Jesús
en el minuto último.
Así estaré cerca de Cristo, más cerca
y es el mismo amor
de ella y mío.
Pido a los testigos
del cierre de escena
que nos dejen solos a los tres,
que vayan preparando una fiesta,
un bakiné, una lectura de mis versos,
un contar de historias.
Y al final,
digan que me fui besado
por una boca
que antes, nunca besó.
Te espero amada
Lo
único que tengo es la vida.
A Tata
Horas de la madrugada en que ausencia es tu presencia
a 3.000 y tantos kilómetros verticales
y vueltas que da el mundo
de encontrarse dos
cuando uno ni otra lo esperaba.
Horas en que juego el amor y la esperanza
que sumados, son la vida que me queda
pues han pasado años gastados
y tal vez, son menos
pero con amor, habrán de ser más.
Y es con vos
con tu nombre de canción
Tata/ ta ta ta/ Tata…
como un compás nuevo
para una canción
de nunca acabar, y que es feliz.
A estas horas borro soledades
y espero al calendario y su paso
al amor y su espera
a la vida y su pago de compañía.
Y te amo amor
por tu ritmo de canción
por lo soñado que nos toca a los dos,
y por el verbo amar
que entre vos y yo, es a par.
Vos sos mi palabra nueva de amor,
y ese es mi interés
y a la vez, tu ganancia.
| Ricardo
León Peña-Villa |
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Medellín, Colombia 1962
Poeta, escritor, compositor y periodista.
Director del Encuentro ‘Poetas en Nueva York’ iniciado
en el 2003.
Productor y presentador ‘Zona Cultural’ La Nueva Radio
Internacional. N.Y.
Co-director de la revista digital www.redyaccion.com 2003 - Presente
Director de la revista Casa Tomada. New York. 2004-2006
Reportero de entretenimiento, el diario/ La Prensa. New York. 1999
– 2002.
Dirigió la revista de poesía y otras artes La ñ
(1994-1997)
Autor
Sinasco. Poesía de tres autores en edición bilingüe.
New York, EE.UU. 2007
Loisaida: Historias del Frío. Cuentos. Medellín, Colombia.
2005
Decir New York: Testigo Propio. Poesía. Valladolid, España.
2002.
Treintaitres. Poesía. Medellín, Colombia. 1996.
Tigre de Aries. Poesía en edición bilingüe. New
York. 1993.
Edge of Twilight. Antología. National Library of Poetry.
Maryland. 1992.
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